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Yes, You can!!!

7 trucos para aprender inglés y no morir en el intento

La fama nos persigue allá donde vayamos: los españoles cojeamos a la hora de hablar inglés. Y no será porque no queramos dominar el idioma: uno de cada cuatro españoles renunciaría a un año de sexo si con eso se asegurase un inglés perfecto y el 64% pagaría hasta 10.000 euros por una píldora del bilingüismo, según un estudio que Cambridge University Press publicó el año pasado.

Poco a poco, sin embargo, vamos abandonando las esperanzas de aprender inglés por arte de magia y nos vamos poniendo manos a la obra. Varias academias consultadas por El Huffington Post reconocen que en los últimos meses han tenido una “avalancha” de inscripciones y el aprendizaje de inglés es en muchos casos uno de los propósitos de año nuevo más repetidos. Un estudio de ABA English apunta a que enero es el mes preferido para ponerse manos a la obra.

Descartada, de momento, la píldora del bilingüismo y aceptando que renunciar al sexo no va a mejorar nuestro nivel de inglés… ¿Hay algún truco para dominar ese idioma? Los expertos sienten decirte que no hay fórmulas mágicas. Para hablar inglés o cualquier otro idioma se necesita tiempo, paciencia y, sobre todo, mucha constancia.

Lo que sí hay, subrayan, son trucos para que ese proceso no sea tedioso y poco fructífero. Aquí tienes siete de ellos.

1. Fíjate unos objetivos

Los expertos recomiendan que, antes de lanzarte a la aventura del inglés, dibujes muy claramente a dónde quieres llegar: no es lo mismo necesitar el idioma sólo para viajar como turista que para trabajar en un entorno multinacional o para hacer presentaciones profesionales.

“Hay ciertos trucos o caminos para prepararse para un objetivo concreto u otro”, destaca Julio Redondas, director de comunicación de Cambridge University Press.

En este sentido, afirma, si tu reto no es aprender inglés para algo concreto y sí dominar el idioma “con todas las letras, con fluidez y con todo lo que eso significa” sólo hay tres trucos: constancia, esfuerzo y tiempo. “Los atajos existen, pero que eso te vaya a hacer tener un mejor nivel de inglés… es complicado”, subraya.

2. Elige bien una academia (y aprovéchalo)

Vale, ya has pensado para qué necesitas el inglés y a dónde quieres llegar. El siguiente paso importante sería ahorrar y apuntarte a una academia que se adapte a tus necesidades.

Hay que tener muchas cosas en cuenta a la hora de inscribirse. “Primero tienes que analizar cuál es tu perfil. Preguntarte: ¿Yo para qué quiero aprender inglés? No es lo mismo querer sacarse un título, como el First, porque para eso hay un sistema que no es el mismo que para hacer presentaciones corporativas ni para irte a trabajar en el extranjero”, explica Redondas.

Es difícil, asegura, que todas las academias y todos los libros cubran todas las necesidades porque cada una suele estar especializada en un ámbito. Y eso tienes que tenerlo muy en cuenta.

La aventura del inglés, insisten los expertos, no acaba cuando te apuntas a una academia. A partir de ahí, tu actitud y tu constancia jugarán un papel clave. “Las academias, como los gimnasios, se nutren mucho del abandono, de gente que se matricula y luego no va”, destaca Redondas.

Además, e independientemente de cuál sea tu objetivo, tienes que fijarte en que la academia donde te apuntes tenga grupos reducidos y de que las clases sean interactivas, para que puedas poner en práctica tus conocimientos.

“Y, por supuesto, tienes que poner de tu parte. Si vas a una academia y te sientas allí, estás tres horas, te hablan pero tú no haces nada por practicar la lengua… No te va a servir de mucho”, avisa Virginia Vinuesa, profesora de inglés en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.

3. Escucha música en inglés

Julio Redondas insiste en que escuchar música en inglés es una de las actividades más útiles que puedes encontrar para familiarizarte con el idioma.

“Siempre hay unos cantantes o unos grupos que te gustan. Teniendo eso en cuenta, es fácil que te enganches porque el soniquete, el estilo, lo que hay alrededor del inglés, te gusta”, destaca. Además, afirma, la sonoridad hace que recuerdes las letras de las canciones y las palabras que las forman de una manera más natural.

“Pero eso no significa que te vaya a entrar solo. Vas a tener que leer la letras y, en función de tu nivel, tirar del diccionario si quieres saber lo que se dice”, advierte Redondas, quien admite que no es fácil pero es “menos exigente que ver una serie de una hora en la que quizá te pierdes en el minuto dos.”

4. Aficiónate a las películas y series en VO, pero sin pasarte

Pese a todo, los expertos aseguran que ver series y películas en inglés ayuda mucho a perder el miedo al idioma. Pero siempre teniendo en cuenta tu nivel y el nivel de lo que te dispones a ver. “Si partes de un nivel básico y te pones a ver series sin subtítulos lo más probable es que te frustres y que al cabo de diez minutos lo dejes. Es una actividad buena, pero no vale todo”, indica Redondas.

Pone el ejemplo de la serie The Wire, donde se utiliza mucho vocabulario relacionado con la calle y el crimen. Si tienes un nivel medio y quieres ver esa serie sin subtítulos… Quizá acabes de los nervios.

A la hora de ver películas y series hay cuatro niveles de exigencia:

A-. Verlas dobladas al español. Así te enterarás de todo, pero no aprenderás nada.

B-. Verlas en inglés con subtítulos en español. Los expertos recomiendan esta opción para niveles bajos porque, para otros más elevados, es poco útil. “Te dedicas más a leer y no atiendes tanto a lo que dicen, así que no asocias sonidos con palabras, no te fijas en cómo se pronuncia cada palabra”, explica Virginia Vinuesa.

C-. Verlas en inglés con subtítulos en inglés. Vinuesa recomienda esta opción para niveles intermedios porque así vinculas palabras con sonidos. Lo que comúnmente se conoce como ‘hacer oído’.

D-. Verlas en inglés sin subtítulos. En general, los expertos recomiendan esta opción para niveles avanzados porque, de lo contrario, puede que no entiendas nada y te frustres.

5. Lee libros en inglés (pero con cabeza)

Los expertos coinciden unánimemente en que leer libros en inglés es uno de los mejores métodos para aprender vocabulario de forma entretenida y acostumbrarte al modo en que se construyen las frases en el otro idioma.

Pero, al igual que en el caso de las películas y las series, tienes que tener muy en cuenta cuál es tu nivel y la dificultad del libro que quieres leer porque “todo lo que no está al alcance de nuestras posibilidades causa frustración”, explica Isabel Aráez, profesora de Educación Secundaria en el Instituto Felipe de Borbón de Murcia y colaboradora experta en educación para la Comisión Europea.

“Un aprendiz de español no comienza leyendo el Quijote. Tampoco podemos nosotros adentrarnos en el Ulysses de James Joyce así por las buenas”, insiste. En este sentido, Aráez indica que existen gran variedad de recursos de lectura adaptados a cada nivel de comprensión lectora, desde el inicial al avanzado o la versión original.

Los expertos no se ponen de acuerdo, sin embargo, en el mejor método a la hora de leer. Unos insisten en que es importante usar el diccionario para las palabras que se desconocen, pero otros insisten en que es mejor ir deduciendo el significado por el contexto.

6. Lee periódicos extranjeros

Los expertos también recomiendan leer periódicos en inglés, algo mucho más sencillo ahora gracias a las ediciones digitales de los diarios. “Exponerse a un vocabulario, giros lingüísticos y expresiones idiosincrásicas del ámbito periodístico es algo que puede resultar muy enriquecedor para el alumno a partir del nivel intermedio”, explica Aráez.

Si no llegas a ese nivel de competencia, es mejor que recurras a lecturas adaptadas.

7. Búscate amigos nativos y habla

Después de todo esto, acéptalo: para llegar a dominar el idioma tendrás que hablarlo, aunque te dé vergüenza. Virginia Vinuesa explica que ahora es mucho más sencillo practicarlo gracias a la tecnología.

“Con las redes sociales es más fácil. Puedes hacer amigos nativos y montar grupos de conversaciones por Skype. Hay muchos bares y pubs que hacen sesiones para hablar inglés con nativos”, asegura. Es el paso más importante, y quizá el más complicado, de la aventura del inglés.

Fuente:

http://www.huffingtonpost.es/2015/01/03/como-estudiar-ingles_n_6157370.html?utm_hp_ref=sociedad

Paco, vente pa’ Alemania!!!

Quince cosas que empiezas a hacer cuando vives en Alemania

Alemania es el cuarto país del mundo con más emigrantes españoles. 122.000 personas procedentes de España residen actualmente en el país germano, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Ellos han tenido que hacerse con las costumbres del lugar nada más llegar. Comer y cenar temprano o entender su fascinación ante el mínimo rayo de sol no son las únicas barreras culturales que tuvieron que superar. Ahora sabrán que ser cuadriculado no siempre se traduce en ser eficiente y que a los alemanes les cuesta improvisar, pero cuando son leales lo son hasta límites insospechados. Así apuntan algunas de estas quince rarezas, que tras pasar un tiempo en tierras germanas resultan normales.

1. Jamás das dos besos al saludar. Siempre la mano.

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2. Bebes cosas raras.

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Crees que vas a incrementar tu consumo de cerveza y así es, porque es más barata que el agua. Pero también terminas bebiendo líquidos que jamás imaginarías. Algunas de ellas son: apfelschorle (zumo de manzana mezclado con agua con gas), glühwein (vino caliente con especias), Club Mate (refresco altamente excitante inspirado en el Mate argentino que no lleva mate pero sí mucha cafeína y mucha teína), Mezzo Mix (mezclar Coca-Cola con Fanta de naranja sin ser menor está socialmente aceptado) y Bionade (refresco que se suma a la moda de productos BIO. No sabe a nada, pero tiene varios colores).

3. Vas a devolver los cascos de la bebida.

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Una vez ingeridos todos estos líquidos, regresas al supermercado cargado con las botellas vacías. Esa práctica (Pfand) que en España quedó en los 80 está a la orden del día en Alemania. Es ecológico y económico. Te dan hasta 25 céntimos por botella o lata, que has pagado previamente. En Alemania el índice de reutilización de una botella supera el 90 por ciento. En España no llega al 20.

4. La temperatura en la calle es de cinco grados bajo cero o inferior. Pero no te quedas en casa. Haces botellón si se tercia.

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5. Emites continuamente un sonido gutural: Genau. Significa “exactamente” en alemán. Se usa para todo.

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6. Es más normal desnudarse en público que saltarse un semáforo en rojo.

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La relación de los alemanes con su cuerpo es muy distinta a la de la católica España. Dicen que es una herencia de su pasado comunista, pero lo cierto es que también ocurre en la Alemania occidental.

7. Cuando brindas lo haces mirando a los ojos.

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Y dices prost. Si es el brindis de tu cena de empresa y sois treinta. Pues también.

8. David Hasselhoff es Dios.

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Sin ironía. El vigilante de la playa ha vendido siete millones de discos a lo largo de una carrera musical, que tantas risas nos has proporcionado en España. La mayor parte de ellas en el mundo germanoparlante: Alemania, Suiza y Austria. Es entonces cuando dejas de entender el término kitsch con una broma.

9. Tratas de usted a cualquier persona que haya cumplido la edad de hacer la Primera Comunión.

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10. ¿Qué apostamos? te parece un programa de televisión entretenido.

tom hanks

Es más, lo que ocurre en él te importa. SI cambian al presentador o el día de emisión. La longevidad del programa parece una más de sus pruebas. Wetten, dass… ? se emite desde antes de que en España lo presentara Ana Obregón. Toda celebridad que se precie tiene que acudir a él y humillarse en él, como en España a El Hormiguero.

11. Vas con el perro a todos los lados. El metro, un restaurante, un bar…

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12 …Vas al bar (con tu perro) a ver Tatort

tatort

Es una serie policiaca (El lugar del crimen) que se emite desde los setenta. Y se ve en grupo. Cada domingo, a las 20.15, nueve millones de personas lo hacen. Los bares utilizan pantallas de proyección que en España solo se ven durante los partidos del Mundial o Eurovisión. Christoph Waltz (Django desencadenado) fue su protagonista durante décadas.

13. Cuando entras en una casa ( a ver Tatort, por ejemplo) te descalzas sin pensártelo dos veces.

paul wolfowitz

14. Contestas al teléfono pronunciando tu apellido. A tu madre también.

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15. La bicicleta no es un sólo un elemento de ocio.

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Es un medio de transporte legítimo (con sus multas de circulación incluidas). Ir en traje al trabajo pedaleando es habitual y no resulta para nada poco profesional.

Fuente:

http://www.huffingtonpost.es/2015/01/02/costumbres-alemania_n_5716467.html?utm_hp_ref=spain

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Mejor aprender idiomas en el 2015 y no esperar al 2016

Ventajas aprender idiomas: 7 razones científicas para hacerlo

1. Mejor “flexibilidad cognitiva”

Según un estudio de The Journal of Neuroscience, los adultos que han hablado dos lenguas desde su infancia tienen mejor flexibilidad cognitiva, es decir, tienen más facilidad para adaptarse a una circunstancia nueva o inesperada que los adultos que sólo hablan una lengua. En el estudio, los participantes tenían que completar una tarea de flexibilidad cognitiva; aunque tanto los adultos monolingües como los bilingües fueron capaces de completarla, los bilingües lo hicieron con más rapidez y además determinadas partes de su cerebro necesitaron menos energía para llevarla a cabo.

2. Agilidad mental durante más tiempo

Esto también se cumple en las personas que aprenden una segunda lengua siendo ya mayores, de acuerdo con un reciente estudio publicado en Annals of Neurology. En la investigación, se realizaron tests de inteligencia a los participantes, hablantes nativos de inglés, cuando tenían 11 años y unas décadas después, cuando cumplieron los 70. La gente que hablaba dos o más lenguas mostró mejores capacidades cognitivas (especialmente en los tests de inteligencia general y de lectura) con respecto a su nivel de base en comparación con las personas que sólo hablaban una lengua.

3. Las palabras se ven de forma diferente a como lo hacen los monolingües

La gente que habla dos lenguas puede procesar ciertas palabras más rápido, sobre todo si dicha palabra tiene el mismo significado en ambas lenguas, según un estudio de Psychological Science. Gracias a la tecnología de movimiento ocular, los investigadores descubrieron que las personas bilingües pasan menos tiempo observando los llamados “cognados” (palabras de distintos idiomas que comparten la misma raíz morfológica, como por ejemplo, “lune” en francés y “luna” en español), lo que sugiere que su cerebro necesita menos tiempo para procesar la palabra, explicaba Scientific American.

4. No hay inmunidad al Alzheimer, pero sí se desarrolla de forma más tardía

Cualquiera puede padecer Alzheimer, pero las personas bilingües desarrollan esta enfermedad cuatro o cinco años más tarde que las monolingües, de acuerdo con los descubrimientos presentados en el encuentro de 2011 de la American Association for the Advancement of Science. En el estudio participaron 450 pacientes con Alzheimer, la mitad de los cuales habían hablado dos lenguas la mayor parte de sus vidas.

5. Los niños resuelven mejor los problemas

Parece que los niños bilingües realizan mejor las tareas que implican creatividad y capacidad de resolución de problemas, según una investigación publicada en el International Journal of Bilingualism. En el estudio participaron 121 niños, la mitad bilingües, y se les pidió que completaran tareas relacionadas con la repetición de series de números, la resolución mental de problemas matemáticos y la reproducción de patrones con bloques de color, explicaba HealthDay.

6. Su cerebro cambia de tarea con más facilidad

Los niños bilingües pueden ser más rápidos al cambiar de tarea, de acuerdo con un estudio de Child Development. En el estudio, tanto niños bilingües como monolingües tenían que observar imágenes de animales o figuras de colores en una pantalla de ordenador. Cuando a los niños se les pidió que pulsaran un botón para cambiar de las imágenes de animales a las imágenes de colores, los niños bilingües lo hacían más rápido.

7. La capacidad de pensar en otra lengua ayuda a tomar decisiones más razonadas

Cuando la gente piensa en otra lengua tiene más probabilidades de tomar una decisión racional en una situación problemática, según una investigación de 2012 de la revista Psychological Studies. Debido a que las personas, por naturaleza, son reacias a la pérdida, tienden a tomar decisiones que la minimicen, aunque la balanza esté inclinada a su favor. No obstante, investigadores de la Universidad de Chicago descubrieron que cuando la gente piensa en una lengua extranjera, esto les da distancia, lo cual les ayuda a tomar decisiones más deliberadas y menos dependientes de las emociones. “Quizás el factor más importante es que una lengua extranjera tiene menos resonancia emocional que la lengua materna”, comentaba Sayuri Hayakawa, investigadora del estudio. “Una reacción emocional puede conllevar decisiones motivadas por el miedo más que por la esperanza, aunque las probabilidades nos sean muy favorables”.

Fuente:

http://www.huffingtonpost.es/2014/07/01/beneficios-de-aprender-idiomas_n_5514494.html

6 de cada 10 españoles estudian inglés por motivos laborales

El inglés está cada vez más presente entre los españoles, que se preocupan día tras día en hablarlo con la mayor fluidez posible. Ante la actual crisis económica, tener un buen currículum vitae y un nivel alto de inglés se considera esencial para poder conseguir trabajo en un mercado cada vez más competitivo y exigente.

Así lo refleja un amplio estudio realizado por ABA English, academia online especializada en una metodología de aprendizaje única basada en los principios del método natural.

Según datos de la reciente investigación elaborada entre más de dos millones de alumnos, el 59% de los españoles estudia inglés por razones laborales, un porcentaje mayor a la media mundial, situada en un 54%. Cada vez hay más estudiantes que consideran que hablar una lengua extranjera es clave para lograr una carrera profesional más fructífera en un mundo cada vez más globalizado. No obstante, el 17% de los españoles reconoce que cursa inglés por sus inquietudes culturales de aprender un nuevo idioma, mientras que un 14% lo hacen para hablar con mayor fluidez en sus viajes al extranjero y el 10% restante por motivos varios.

Los españoles, muy interesados en aprender inglés

Está a la orden del día el bajo nivel de inglés de los españoles en comparación con muchos otros países de la Unión Europea. Hasta un 18% de las personas que acude a aprender la lengua no cuenta con ningún tipo de formación previa al respecto, mientras que un 40% lo hacen tras haber dado sus primeros pinitos en la escuela. Un 27% asegura haber estudiado ya algún curso en academia o en clases particulares. El 15% restante tiene como experiencia previa búsquedas por Internet, entre otras.

Ante la evidente falta de nivel, los españoles se están poniendo manos a la obra para ser cada vez más competitivos en el mundo laboral. Tanto es así que ABA English ya cuenta con cerca de 350.000 de alumnos (17% en cuanto a porcentaje del estudio se refiere) en este país. Lo mismo ocurre con los italianos (17,2), los brasileños (11,8%) y franceses (10,6%). Otros de los países que lideran este ranking son México (8,2%), Colombia (4,2%) y Canadá (2,9%).

El inglés, un valor añadido para trabajar

Tener un buen nivel de inglés es algo deseado por millones de españoles, conscientes de que se pueden quedar aislados laboralmente si no son capaces de hablar la lengua con fluidez. Las empresas valoran que sus empleados estén tratando de perfeccionar su dominio del inglés. Tanto es así que el 57% de los españoles que estudian inglés se encuentran además trabajando. Un dato que refleja la estrecha relación existente entre trabajar y hablar inglés. El resto de los encuestados están buscando trabajo (23%) o aún estudiando (20%).

¿Cuestión de hombres o de mujeres?

A diferencia que en el pasado, son ya muchas las mujeres que ocupan cargos directivos y de alto nivel. Sus inquietudes por aprender son mayores, incluso para mejorar su formación con el dominio de una lengua extranjera. Según el reciente estudio de ABA English, el 54% de los españoles que cursan inglés son mujeres, mientras que el 46% restante son hombres.

Los más mayores, los nuevos estudiantes

Tenemos la tendencia a pensar que el estudio de inglés está hecho para los más jóvenes. Sin embargo, es cada vez más frecuente ver cómo la gente mayor se interesa por aprender una nueva lengua, ya sea por motivos familiares -como puede ser el caso de querer entender un nuevo idioma para viajar a ver a un hijo que vive en el extranjero- o por la simple razón de enriquecerse culturalmente.

Sea como fuere, lo cierto es que el 15% de los españoles que cursa inglés tienen 55 años o más, mientras que el 23% iguala o supera la barrera de los 45 años. El 27% de los estudiantes de esta lengua extranjera tienen entre 35 y 44 años, un 22% entre 25 y 34 años, mientras que, sorprendentemente, los menores de 25 años sólo representan el 14% del total.

Fuente:

http://ecoaula.eleconomista.es/interstitial/volver/216172702/campus/noticias/6261491/11/14/6-de-cada-10-espanoles-estudian-ingles-por-motivos-laborales.html

Una de cada tres ofertas de trabajo pide saber idiomas y el inglés es el más demandado.

Una de cada tres ofertas de empleo en España requiere conocimientos de, al menos, un idioma, según se recoge en el último informe Infoempleo Adecco del mes de noviembre. Esta tendencia sigue al alza y viene determinada por la actividad laboral que se desarrolla en el puesto de trabajo, los referentes de conocimiento especializado para ese puesto y la nacionalidad de la empresa.

El inglés sigue siendo la lengua más demandada, con el 88,9% de las ofertas. Le sigue (de lejos) el alemán, que se convierte por primera vez en la segunda lengua con el 7,2% de las ofertas, desbancando al francés, que desciende a la tercera posición con el 7,1% de los puestos de trabajo.

Pero, a pesar de que la mayoría de las empresas lo requiere, ¿por qué todavía en España el inglés no se domina correctamente? ¿aprender inglés es realmente complicado para los españoles? ¿cuáles son los motivos de que cause tanta confusión?

1- Familias lingüísticas distintas

El inglés no es una lengua romance, sino que es de origen germánico, por lo que cuenta con sonidos vocálicos que no tenemos. El sistema del español está compuesto por 5 vocales, mientras que en inglés hay más del doble de sonidos vocálicos. Este hecho deja a los españoles más vulnerables que, por ejemplo, los portugueses, ante el inglés. Nuestros vecinos parten con ventaja al contar con un sistema vocálico todavía más complejo que el anglosajón.

2- Traducciones al pie de la letra

El apasionante mundo de las malas traducciones del español al inglés, y viceversa, parece inagotable. Es importante saber que once a day no se traduce como “once veces al día”, o que cuando queremos destacar en inglés que algo “es la leche”, no hay que soltar It’s the milk.

3- Despiste de género

Los ingleses sufren aprendiendo que “moto” es una palabra femenina, o que “planeta” es masculina, a pesar de sus terminaciones. Pero nosotros también nos encontramos con dificultades cuando tratamos de usar en inglés nuestro pronombre “su”, que se acaba desdoblando en his, her o its. Un apunte vital de acordarse si no queremos dar a entender que nuestra novia es un hombre, o que nuestro padre es en realidad una mujer.

4- La ortografía y la pronunciación

El inglés parece carecer de reglas de ortografía y de pronunciación. En castellano, por ejemplo, la “a” siempre se pronuncia “a”, sin complicarnos la vida. En cambio, en el inglés la “a” puede sonar “a”, como en el caso de Apple, o “ey”, como en “ape”. Y si la vocal se combina con otra, la pronunciación se enreda todavía más.

5- Sílaba tónica

Algunas palabras que terminan con el sonido “el” se escriben “-el”, tales como “novel” o “cancel”, pero otras van con “-le” como cable o little. ¿A qué se debía todo esto? Muy sencillo. Las palabras que terminaban en “-el” tenían sílaba tónica aguda, es decir, al final. Pero el idioma ha ido evolucionando y su forma de escribir ya no refleja su pronunciación.

6- Arbitrariedad histórica

Muchos esfuerzos se hicieron en el pasado para estandarizar la forma de escribir el inglés. No obstante, en muchas ocasiones los académicos encargados de ello acabaron creando más caos del necesario.

Por ejemplo, en el siglo XVI decidieron insertar una “b” en las palabras dette (deuda) y doute (duda) para así recordar mejor su raíz latina. Ahora las vemos escritas como debt y doubt, claro que ambas “b” son mudas.

7- Dos son compañía

En castellano los verbos cambian con el sujeto, por lo que no necesitamos mencionarlo. Así, podemos decir tranquilamente “jugó” y entender que se está hablando de la tercera persona del singular. Pero en el inglés es otra historia. Si decimos play podemos estar hablando de él, pero también de nosotros, de ellos… ¡Imposible tenerlo claro! Por ello, en inglés es vital indicar siempre el sujeto si queremos que nos entiendan.

Fuente:

http://www.libremercado.com/2014-12-02/por-que-a-los-espanoles-nos-cuesta-aprender-ingles-1276534972/

9 razones por las que la gente no alcanza la fluidez en inglés

1. “No soy bueno con los idiomas”

Es cierto que algunas personas son mejores aprendiendo idiomas que otras, pero tienes que aceptar que hay gente que simplemente, con o sin un don, lo anhelan más.

En este sentido, el mejor don que puedes tener es REALMENTE QUERER APRENDER. Al menos que tengas algunas deficiencias de aprendizaje serias, estás en perfectas condiciones para aprender inglés. Puede que requiera de más dedicación y paciencia, mejores estrategias, hábitos de estudio y conciencia de tu estilo de aprendizaje; pero decir que lo que te detiene es el hecho de que no eres muy bueno con los idiomas, no es una buena excusa.

La gran mayoría de la gente que ha aprendido a hablar inglés como una segunda lengua no tiene un don., sino que han aprendido a través del trabajo duro y persistente, evitando excusas y superando los obstáculos que todo el mundo afronta.

2. “Me da mucha vergüenza hablar”

Si no lo usas, lo pierdes. La vergüenza o la pereza que impide que hables hará que olvides todo lo que has aprendido hasta ese momento en tu proceso de aprendizaje. Éste es el gran problema que muchos institutos tienen: no crean suficientes oportunidades para hablar en situaciones auténticas.

Si no usas las cosas básicas que aprendes, ningún tipo de gramática avanzada te ayudará a recordar las cosas que has aprendido superficialmente y olvidado por falta de ponerlas en práctica.

Sumado a esto, el hecho de no hablar contribuye a un bloqueo psicológico de todo el proceso de aprendizaje. Así que ¿cuál es el mejor consejo? Abre tu boca. Ya sea en el aula, en la ducha, con amigos que hablan poco o mucho, o con extranjeros en la vida real o por Skype, deja de sentir vergüenza y ABRE TU BOCA.

3. “Los adultos no aprenden idiomas muy bien”

A pesar de que es cierto que un adulto no tiene la misma habilidad que un niño para aprender un idioma extranjero, creo que muchos no nos estamos dando el crédito suficiente. Ser un estudiante adulto tiene muchas ventajas, como por ejemplo: mayor consciencia de nuestro proceso de aprendizaje, el hecho que sabemos lo que queremos, y el hecho que podemos planificar nuestro proceso.

Mientras que es cierto que la mayoría de los estudiantes de idioma adultos nunca perderán completamente su acento, es posible reducirlo usando métodos inteligentes. Sin embargo, si te estás comunicando bien, ¿cuál es el problema con tener un acento? Es quienes somos, de dónde venimos, y una parte importante de nuestra identidad. A veces incluso nos hace sonar sexy y exóticos.

El mundo está lleno de estudiantes de idioma adultos que hacen un excelente trabajo comunicándose y no hay razón por la que no puedes ser uno de ellos.

4. “No tengo tiempo”

No necesitas inscribirte en un instituto de inglés, pagar mucho dinero, o  disponer de varias horas libres por día.

Con tan solo inscribirte y asistir al programa adecuado tendrás mucha ayuda y recibirás una estructura adecuada. Si realmente no tienes tiempo, usa tu imaginación y aprende de la mano de la tecnología en los momentos que más te convenga.

Inglés para la vida es un excelente sitio para comenzar. Allí encontrarás muchos podcasts gratuitos que puedes descargar para aprender mientras, por ejempli, manejas tu auto. Además puedes hacer uso de blogs, videos de Youtube, y muchos otros recursos gratuitos. Si te esfuerzas lo suficiente buscando, encontrarás toneladas de recursos que te ayudarán a aprender inglés sin necesidad de que gastes un centavo.

5.“Necesito ir a un país de habla inglesa”

No necesitas viajar al otro lado del océano para entrar en contacto con el idioma. Hay personas que hablan inglés en todos lados si realmente te tomas el tiempo para buscarlos, y cuando estés en un punto de tu aprendizaje en el que la “inmersión” es algo que te daría un gran impulso, hay otras opciones también.

Puedes encontrar extranjeros en tu ciudad. En Belo Horizonte conozco tres comunidades internacionales: Real Life English, Minas Internacional, y Couch Surfing. Aparte de esto puedes organizar tu vida de forma tal que recibas un constante flujo de inglés nativo, con recursos como podcasts, radios online, programas de televisión, películas, y música.

Lo más importante es hagas del inglés una parte de tu vida. Encuentra la forma para hacerlo divertido.

6. Falta de un propósito claro

Mucha gente no tiene un verdadero PORQUÉ por el cual aprender un idioma. Aun si es cierto que tienes que estudiar inglés por tu profesión, si ésta es la primera cosa que se te viene a la cabeza cuando piensas en el idioma, el proceso de aprendizaje será largo, lento y tedioso. Esto conlleva a la falta de amor por lo que haces y a tener un enfoque mecánico.

Aquellos que aprenden el idioma por motivación externa, generalmente no lo disfrutan. Se aburren y cansan fácilmente y no muy a menudo se dedican a ello.

Entonces, ¿cuál es la solución? Busca un propósito más profundo y cultívalo. Piensa en lo que estás aprendiendo y usa esto como una fuente de inspiración. Aquí encontrarás una inspiradora historia de propósito y perseverancia aplicada al aprendizaje de un idioma.

7. Falta de responsabilidad

Mucha gente pretende pagar para que alguien aprenda inglés por ellos, o adquirir el idioma como si fuera un chip que se inserta en el cerebro. No entienden que para aprender un idioma, uno necesita asumir la responsabilidad que ello implica, y no dejar el aprendizaje en las manos de un profesor, instituto o circunstancias de la vida.

Por supuesto, un instituto o un profesor también tienen sus propias responsabilidades a cumplir, pero el profesor en si es más un facilitador que debe mostrarle al estudiante la puerta al aprendizaje. TÚ eres el que tiene que caminar a través de ella con tu propia fuerza de voluntad.

El inglés no es un chip en tu cerebro, sino un proceso personal en el que debes trabajar todos los días. Sí, TODOS LOS DÍAS. La excelencia (=fluidez) no es algo fácil o rápida. No se obtiene con esfuerzos al azar de dos veces a la semana.

8. Falta de un buen plan/método

Si quieres aprender inglés, necesitas decidirte, clarificar los motivos, investigar bien el camino hacia el éxito, y recién entonces ordenar tu vida y ejecutar. A menudo mucha gente no organiza su vida en torno a un aprendizaje exitoso del inglés porque no tienen un buen plan, no se hacen un tiempo para aprender día a día (afuera del aula), y no investigan qué es lo que hace que un instituto y/o método sea bueno.

La gente busca soluciones rápidas y sencillas a los problemas que tienen que afrontar. Si no tienes éxito aprendiendo inglés, detente y pregúntate a ti mismo “¿por qué quiero aprender?” y asume la responsabilidad de tu propio aprendizaje. Y RECIÉN ENTONCES  puedes comenzar a buscar gente que te pueda ayudar.

Reflexiona acerca de las cosas que he mencionado aquí y luego conversa con tus amigos que han tenido éxito aprendiendo inglés. Pídeles consejos, investiga en internet, visita varias instituciones, observa algunas clases, y aprende a diferenciar lo que es un uso astuto del marketing y lo que es verdadera calidad.

9. Falta de imaginación

La vida y el inglés no son dos cosas separadas cuando usas tu imaginación para aprender. El problema es que la mayoría de la gente trata al inglés como si fuera una materia de la escuela, lo cual es el peor modo para aprender un idioma. A pesar de que estas estrategias pueden (en cierta medida) ayudar, la fluidez en el inglés no se consigue a través de la memorización, gramática o libros de ejercicios.

La fluidez es una danza, un arte, una práctica y una pasión. El estudiante debe relacionar su experiencia de vida con el idioma, para así poder hacer que su imaginación y estilo de estudio fluyan, y para poder dar significado al proceso de aprendizaje. Esto va de la mano con tener un sentido de propósito (#6) porque la imaginación generalmente proviene de un propósito.

Éstos son algunos signos que pueden indicarte que no estás usando tu imaginación: no te diviertes, no tienes ansias por aprender, inventas excusas, y no utilizas tus habilidades naturales.

Entonces, ¿cómo incentivar tu imaginación? Clarifica cuál es el propósito que te lleva a querer aprender y conéctalo con lo que haces y disfrutas, incluyendo tus habilidades naturales, tus intereses, y tu vida. Eso es imaginación.

Qué puedes hacer hoy

Un desafío para ti: tómate 20 minutos para pensar qué es lo que te detiene. Realiza un lluvia de ideas. Anota en un papel un millón de ideas sin filtro alguno. ¿Por qué quieres aprender inglés? ¿En qué eres bueno y cómo puedes aplicar eso al inglés? ¿Cómo puedes cultivar placer por aprender inglés?

No dejes que ninguna excusa te distraiga. Asume la responsabilidad y acepta las respuestas. Piensa acerca de algo que amas hacer e imagina cómo sería si tuvieras la misma pasión por el inglés. Recuerda: “la vida es un viaje, no un destino”. Exactamente lo mismo es tu aprendizaje del inglés. La pregunta del millón es: ¿cómo podrías disfrutar cada paso y al mismo tiempo estar seguro que estás en el buen camino hacia la fluidez? La respuesta solo la sabes tú.

Fuente:

http://reallifeglobal.com/la-fluidez-en-ingles/

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Denglish

Englisch in der deutschen Sprache

There is a general opinion (not carried out through scientific research) that the German language is full of English. This is not a particularly striking view, considering there are words such as ‘chillen’, ‘chillaxen’, ‘bloggen’ however is this assumption that German has a lot of English leading to a culture of not wanting to learn a language?

From having studied the German language and culture for ten years, including living there for prolonged periods of time, I would not agree with the notion that the German language is overrun with English words. There are indeed words that have found their way into the language, owing mainly to the fact that they are modern day words, such as ‘liken’, ‘googeln’, ‘posten’. On the flip side, this shows the fluidity and flexibility of language. The near-universality of social media, predominantly from the USA comes hand in hand with the fact that English words have crept into other languages, with German merely being one of the examples.

With this influence of English words into the German language, it is not difficult to imagine that people may become put off from learning languages. This might seem an extreme proposition, but it can be combined with the notion of ‘everyone speaks English so they will understand me’. I would, for the most part (with exceptions) argue that learning the language could place someone in a better position. Yes, there may be words with English influence or be just English words, but it is the bundle of advantages that comes from the learning.

English in the German language also poses those “false friends”. A big example is the German ‘Handy’. In English, we do not refer to out mobile as a ‘Handy’. It is the case that there is the word handy in the English language, but the meaning is that of being useful. Far different from a mobile. Also, the English ‘actual’ does not equate to the German ‘aktuell’. The German word ‘aktuell’ means current, for example in ‘aktuelle Nachrichten’ (current affairs).

It is clear that there is influence in the German language from English, but that is a universal situation, and not retrained to German. Je mehr man lernt, desto erfolgreicher man wird.

Source:

https://www.daad.de/blog/allgemein/englisch-in-der-deutschen-sprache-2/

The influence of English on the German language

When I arrived in Germany about 15 years ago, German was largely free of outside influence but this has changed dramatically in recent years. It has become riddled with English imports. In some fields, this is not so surprising. For example, the internet revolution started in America and many of the terms have inevitably found their way into German, e.g. eMail, Browser, onLineBanking, surfen etc. However, some English computer terms are used at the expense of perfectly good German alternatives. Chatten instead of plaudern, downloaden instead of herunterladen, even the word Computer itself instead of Rechner. This has also led to some bizarre-sounding German; no-one seems to know how to conjugate downloaden, for example. On chat sites, I have seen the following forms used:

  • Hast du die Datei downloadet?
  • Hast du die Datei downgeloadet?
  • Hast du die Datei gedownloadet?

English words have not only found their way into the field of computing, however. They are prevalent in the field of advertising, particularly so in the advertising of luxury items. No manufacturer sells a car these days without reference to airbags and cockpits, limousines and caravans, spoilers and Styling. The following is a listing of some of the English used in advertising slogans in one edition of Der Spiegel, a weekly news magazine.

  • There’s no better way to fly (Lufthansa)
  • The classic of the future (perfume)
  • The energy is yours (perfume)
  • Tomorrow’s classics (watch)
  • Elegance is an attitude (watch)
  • Tested for the unexpected (watch)
  • Take a walk on the red side (champagne)
  • Active driving, active safety (car)
  • We hear you (computer)
  • The whole world in one bank (investment bank)
  • More life, most money (investment bank)
  • Time is money (investment bank)

English is ubiquitous not only in magazine advertising but also in TV commercials. The following are two examples from investment banks. (Interestingly, the words are spoken with a clearly German accent. They have not used a native English speaker or a German with perfect English to say them.)

  • The future. Together. Now.
  • Are you ready for investments? (the English of which seems slightly suspect to me)

In general, it can be said that the English used in the adverts is readily understood, and is used to convey the impression of a global player (another English German expression!); i.e. a company that is well-established in international markets. Compare this with the only use of German that I know in English advertising: Audi’s Vorsprung durch Technik. Here there has been no attempt to choose an expression that native English speakers are likely to understand.

A very interesting group of words that has entered the German language are those that are based on English words but not used by native English speakers. The most obvious recent one is the Handy (for mobile or cell phone). Other such words are twen, meaning a person between the ages of 20 and 30, and pullunder for what the English would call a tank top.

The influence of English has become so strong that most Germans now sing Happy Birthday to each other in English!

Source:

http://esl.fis.edu/grammar/easy/german.htm

Sprechen Sie Denglish?

Germany is undergoing one of its periodic bouts of angst over the seemingly unstoppable spread of Denglish, an Anglicized hybrid that purists believe is corrupting the national language.

Like the better known Franglais, it is characterized by extensive borrowings of English words for which, in many cases, there are perfectly good native equivalents.

Deutsche Bahn, the national rail network, reignited the debate this week by starting a campaign against the inflationary spread of English and pseudo-English terms among its employees.

It issued staff a booklet of German words and phrases that should henceforth be used in preference to the corresponding Anglicisms. Out go the railway’s information “hotlines” and its “call-a-bike” service, to be replaced by more Teutonic equivalents.

English borrowings are sometimes seen as adding a touch of cool to the otherwise mundane.

Adoption of Denglish has also been particularly prevalent in business and marketing, giving rise to such horrors as “Inhouse-Meeting für Outsourcing-Projekte.”

The Germans don’t always get it right. For them, a cellphone is a “handy,” an apparent Anglicism unknown in the English-speaking world. A “sprayer” is a graffiti artist, and “peeling” means a body scrub.

Snappy German dressers, like their French counterparts, have been wearing a “smoking” — a tuxedo — for years.

But the spate of more modern borrowings is sometimes viewed as indicative of a sinister cultural imperialism on the part of the so-called Anglo-Saxon world.

The British Council, which promotes English-language study abroad, perhaps enhanced that perception when it mischievously asked its German Twitter followers on Wednesday to name their favorite Denglish word.

The German Language Association warned two years ago that German could become a “peripheral” language if steps were not taken to protect it from foreign invasions.

“German has been losing its importance for 100 years,” Holger Klatte, the organization’s spokesman, told The Guardian. “Particularly in the areas of technology, medicine, the Internet and the economy, English is becoming ever more important.”

Like France’s language guardians, German purists may be fighting a losing battle against international English. The results of past efforts to rid the language of foreign words had mixed results.

The words “Fernsprecher” for telephone and “Fernsehen” for television are survivors of a Nazi campaign to rid the language of its Latin element.

All languages are enriched by foreign borrowings and none is more of a jackdaw than English, a happy jumble of Anglo-Saxon, Norse and Old French to which hundreds of words have been added from around the world.

Native English speakers tend to be more relaxed than others about adopting foreign words, which they learn naturally from an early age, even before they get to kindergarten.

Source:

http://rendezvous.blogs.nytimes.com/2013/06/26/sprechen-sie-denglish/

Denglisch – Denglish – Neudeutsch

Some people claim that the words above all mean the same thing, but they don’t. Even the term “Denglisch” alone has several different meanings. Since the word “Denglis(c)h” is not found in German dictionaries (even recent ones), and “Neudeutsch” is vaguely defined as “die deutsche Sprache der neueren Zeit” (“the German language of more recent times”), it can be difficult to come up with a good definition. But here are five different definitions for Denglisch (or Denglish):

  • Denglisch 1: The use of English words in German, with an attempt to incorporate them into German grammar. Examples: downloaden – ich habe den File gedownloadet/downgeloadet.Heute haben wir ein Meeting mit den Consultants.*
  • Denglisch 2: The (excessive) use of English words, phrases, or slogans in German advertising. Example: A recent German magazine ad for the German airline Lufthansa prominently displays the slogan: “There’s no better way to fly.”
  • Denglisch 3: The (bad) influences of English spelling and punctuation on German spelling and punctuation. One pervasive example: The incorrect use of an apostrophe in German possessive forms, as in Karl’s Schnellimbiss. This common error can be seen even on signs and painted on the side of trucks. It is even seen for plurals ending in s. Another example is a growing tendency to drop the hyphen (English-style) in German compound words: Karl Marx Straße vs Karl-Marx-Straße.
  • Denglisch 4: The mixing of English and German vocabulary (in sentences) by English-speaking expats whose German skills are weak.
  • Denglisch 5: The coining of faux English words that are either not found in English at all or are used with a different meaning than in German. Examples: der Dressman (male model), der Smoking (tuxedo), der Talkmaster (talk show host).

Some observers make a distinction between the use of anglicized words in German ( das Meeting = anglicism) and Denglisch’s mixing of English words and German grammar ( Wir haben das gecancelt. ), especially when German equivalents are shunned. Although there is a technical difference (and a symantic one: Unlike “Anglizismus” in German, “Denglisch” usually has a negative, pejorative meaning.), I think such a distinction usually draws too fine a point; it is often difficult to decide whether a term is an anglicism or Denglisch.

Language Cross-Pollination

There has always been a certain amount of language borrowing and “cross-pollination” among world languages. Historically, both English and German have borrowed heavily from Greek, Latin, French, and other languages. English has German loan words such as angst, gemütlich, kindergarten, masochism, and schadenfreude, usually because there is no true English equivalent.

But in recent years, particularly following the Second World War, German has intensified its borrowings from English. As English has become the dominant world language for science and technology (areas that German itself once dominated) and business, German, more than any other European language, has adopted even more English vocabulary. Although some people object to this, most German-speakers do not. Unlike the French and Franglais, very few German-speakers seem to perceive the invasion of English as a threat to their own language. (Even in France, such objections seem to have done little to stop English words like le weekend from creeping into French.) True, there are several small language organizations in Germany that see themselves as guardians of the German language and try to wage war against English — with little success to date. English terms are perceived as trendy or “cool” in German (English “cool” is cool).

English Influences on German

But many well-educated Germans shudder at what they view as the “bad” influences of English in today’s German. Dramatic proof of this tendency can be seen in the popularity of Bastian Sick’s humorous bestselling book entitled Der Dativ ist dem Genitiv sein Tod (“the dative [case] will be the death of the genitive”). Sick’s 2004 bestseller (another English word used in German) points out the deterioration of the German language (“Sprachverfall”), caused in part by bad English influences. The success of the first book brought about two sequels: Folgen 2 und 3, Parts 2 and 3, “Neues/Noch mehr aus dem Irrgarten der deutschen Sprache” (“new things/even more from the German-language maze”).

Although not all of German’s problems can be blamed on Anglo-American influences, many of them can. It is in the areas of business and technology in particular that the invasion of English is most pervasive. A German business person may attend einen Workshop (der) or go to ein Meeting (das) where there’s eine Open-End-Diskussion about the company’s Performance (die). He or she reads Germany’s popular Manager-Magazin (das) in order to learn how to managen the Business (das). At their Job (der) many people work am Computer (der) and visit das Internet by going online.

While there are perfectly good German words for all of the “English” words above, they just aren’t “in” (as they say in German, or “Deutsch ist out.”). A rare exception is the German word for computer, der Rechner, which enjoys parity with der Computer (first invented by the German Conrad Zuse).

But other areas beside business and technology (advertising, entertainment, movies and television, pop music, teen slang, etc.) are also riddled with Denglisch and Neudeutsch. German-speakers listen to Rockmusik (die) on a CD (pronounced say-day) and watch movies on a DVD (day-fow-day).

Read more:

http://german.about.com/od/vocabulary/a/denglish.htm

Denglisch – The German language under attack?

Languages have always had to change. It is this that keeps them. New words have been and continue to be developed to allow for the expression of new concepts and ideas and cross-cultural interaction often results in the adoption of words from other languages. With modern transport and globalisation, this historically slow process has been rapidly accelerated. English is the lingua franca of the ‘Western’ World and its prevalence has presented some new challenges. This is very much the case in Germany, where the influx of English words, referred to as ‘Denglisch’ (a portmanteau of the German words ‘Deutsch’, meaning German and ‘Englisch’, meaning English), is a sensitive subject.

Some people argue that the use of English words in German, such as sale, meeting, company, lifestyle, etc is simply not necessary as there are already equivalents for these words in German (Schlussverkauf, Besprechung, Firma and Lebensstil respectively). Others argue that the use of such words gives a sense of international openness and that this is important for German business. English is also important to many young Germans who support international openness, but also feel that English words often allow themselves to more effectively express themselves. For these youths, English words just sound ‘cool’.

What about Germans who don’t have an understanding of English? Broadly speaking, younger Germans have at least some understanding of English words and they are regularly bombarded with English media, which they have been able to understand and to some extent assimilate. This is not the case for the older German generation. Their grasp of English is often very limited and the use of English words in retail and media leaves many feeling excluded and angry. So there is a generational divide, but it is important to note that younger generations have often used slang words which cannot be understood by the older generation and the whole point of this has been to create a kind of linguistic space which belongs to them and cannot be penetrated by older generations. This revolution also helps to keep languages alive – the invention of new concepts and the expression of new nuances should ultimately lead to the enrichment of a language. The difference here is that the lingustic generational divide is maintained not by young Germans revolting against the older generations, but by German businesses and government who wish to prosper in a globalised economy in which English is the dominant language. This can leave old people behind and many feel it will ultimately alienate younger Germans from their cultural and linguistic roots.

Another issue is that the Denglish phenomenon does not only involve the use of loan English words, but also to German interpretations of originally English words. These so-called pseudo-anglicisms often lead to confusion, particularly when it comes to translation. For example, the word Parking in German does not refer to the act of somebody parking a vehicle, but instead refers to a car park or place where someone would park a vehicle. Another example is the word Smoking – in German this has nothing to do with the action of smoking something, but instead means dinner jacket or tuxedo. These false friends can be problematic, but most reputable companies that provide translation services keep track of these words and can ensure there are no crossed wires – a relief to any German company hoping for success in any English-speaking market!

So what is to become of the German Language? It is spoken by over 120 million people worldwide, so is there really a chance it could, as some argue, become so flooded with English words that it will become no more than a mere dialect of English? This is the key question in the Denglisch debate, but the answer is not a simple one. English is likely to continue to dominate as the lingua franca and will continue to influence the German language. The amount of influence English will have, although currently heavily influenced by a globalised economy and both economic and political ambitions, will ultimately be decided by the people that speak German and use it to express themselves. Older people in Germany will for now have to put up with Denglish and can only try to ensure that the younger generations don’t forget their roots by promoting interest in German language and culture. If German can be enriched by some English words, it can only be a positive thing – as long as a healthy balance is maintained.

Source:

http://www.omniglot.com/language/articles/denglisch.htm

Angst In Germany Over Invasion Of American English

It seems hardly a sentence is spoken in Berlin that doesn’t have an American English word in it.

One word that especially grates — and I confess to a certain bias, having learned German as a toddler when it wasn’t so Americanized — is a word pronounced “sogh-ee.” Or, as Americans say it, “sorry.”

“Sogh-ee” your package is late.

“Sogh-ee” your hot water is off.

“Sogh-ee” we can’t help you.

Anatol Stefanowitsch, an English linguistics professor at the Free University of Berlin, says it makes sense that many German businesses have adopted that word.

“I mean, ‘sorry’ is quite a useful way of apologizing because it doesn’t commit you to very much. It’s very easy to say ‘sorry.’ The closest equivalent would be Entschuldigung, which is, ‘I apologize,’ ” Stefanowitsch says. “That’s really like admitting that you’ve done something wrong, whereas with saying ‘sorry,’ you could also just be expressing empathy: ‘I’m so sorry for you, but it has nothing to do with me.’ ”

“Sorry” is one of more than 10,000 American words Germans have borrowed since 1990. Language experts here say English is the main foreign language that has influenced German over the past six decades. This cultural infusion is pervasive, with English used by journalists, by scientists and even at the highest levels of government.

“Germany doesn’t really have a very purist attitude to language — unlike France, where you have an academy whose task it is to find French alternatives for borrowings; or if there is a new technology that needs to be named, then the academy will find a name,” Stefanowitsch says.

Even purely domestic enterprises like the German rail system are getting into the English game. Christian Renner, waiting at Berlin’s main station for a train home to Frankfurt, says it’s useful to know English words if you want to find a waiting area.

“I’m not sure if calling it a ‘lounge’ is better than using the German word ‘warteraum,’ ” Renner says. “I guess it’s more modern or hip.”

Also confusing to some German passengers is the word for the main ticket “center,” instead of the German word “zentrum.”

To some language experts, like Holger Klatte, the widespread Americanization of German is problematic. Klatte is the spokesman for the German Language Society, which has 36,000 members worldwide.

“Languages do tend to affect one another, but the influence of English in Germany is so strong that Germans are having a hard time advancing their own vocabulary,” he says.

Klatte says that can be a problem for Germans who may not know any English.

“The second world war and Nazi times have led Germans to downplay the importance of their language,” he says. “Unlike the French, Finns and Poles — they promote their languages a lot more than we do.”

Stefanowitsch believes this linguistic angst — a word that migrated from German to English — is overblown. He says a quarter of all German words are borrowed from other languages. That’s more than what’s found in Mandarin Chinese, but far less than the 40 to 80 percent seen in English, he says.

Plus Germans integrate the words they borrow — for example the suffix “-gate,” as in Watergate, which was voted last year’s Anglicism of the year in Germany. Stefanowitsch says it has been used, among other things, to describe the NSA spying scandal on the German chancellor as “Merkel-gate.”

“Borrowing doesn’t mean that a language loses its vitality. It’s an addition of creativity. No language has ever disappeared because it borrowed words,” Stefanowitsch says.

But he says there are pitfalls to overdoing Americanized German.

Take, for example, the word “handy,” which is what Germans call their cellphones. Stefanowitsch says people here assume it’s an English word, and it may have come from the word “handheld” to distinguish it from car phones when cellular technology was relatively new.

He says the danger to such made-up words is that Germans could end up using them when trying to speak actual English.

Source:

http://wamc.org/post/angst-germany-over-invasion-american-english

Mind your language: German linguists oppose influx of English words

It is the mother tongue of Goethe, Schiller and Brecht, a language still spoken by more than 100 million people worldwide. But an increasing number of linguists now fear German is under mortal danger from a torrent of anglicisms flooding into the nation’s vocabulary.

The German Language Association (Verein Deutsche Sprache, or VDS) fears that German could become a “peripheral” language if steps are not taken to protect it from foreign invasions.

Each month the VDS updates its Anglicism Index, which reports new English words which have crept into common parlance and then suggests home grown alternatives. The latest entries include “follower”, “live-stream” and “socializing” which ought really, it says, be “Anhänger”, “Direkt-Datenstrom” and “Geselligkeit”. Other unwelcome new additions are classic examples of the mongrel known as “Denglisch” – “business breakfast” and “eye catcher”, neither of which are used by native English speakers.

“German has been losing its importance for 100 years,” said Holger Klatte, spokesman of the VDS. “Particularly in the areas of technology, medicine, the internet and the economy, English is becoming ever more important. There are not enough new German words being invented, and many people are shut out of the conversation because they can’t understand it.”

He warned: “The German language is not only losing its influence but will also at some point become a peripheral language.”

Germany is classed as one of the world’s major languages, and is the most widely spoken first language in Europe. The VDS has more than 33,000 paying members and is growing.

There are certain situations nowadays where it is “nigh on impossible” to speak German in Germany, said Klatte – “for example if you work in marketing, there just isn’t the vocabulary”. The German word for marketing, incidentally, is das Marketing.

Klatte’s own pet hate, he said, was seeing shops displaying signs promising “further reductions” – “there is no need at all for them to use the English in that situation”.

The VDS would like to see Germany follow France’s example and do more to protect and nurture the language. German public radio should be obliged to play a higher percentage of German-language music, said Klatte, and the government should introduce a law forcing manufacturers to include German information on product labels.

“We have a special responsibility to protect our language because it is a language of particular cultural importance,” he said. “Our language is our expression of our culture and we have a duty to nurture it and ensure its future development.”

Not everyone in Germany sees English as a threat. In the south-western spa town of Wiesbaden, the VDS’s rival, the Society for the German Language (Gesellschaft für deutsche Sprache) is of the firm belief that German is not at risk of marginalisation, even less, extinction.

“Contrary to common belief, only 1%-3% of the average German’s vocabulary of 5,000 words is made up of anglicisms,” said Andrea-Eva Ewels, the society’s managing director. “We don’t see English as the enemy. We’re of the opinion that English can enrich our language, just as many other languages, for example French and Latin, have influenced German over history.”

But she admitted that many Germans were unhappy with the anglicisation of their mother tongue. “We did a survey in 2008 and 39% of respondents said they did not like anglicisms,” she said. Interestingly, Germans in the east were more unhappy with the anglicisation of their language – 46% objected compared with 37% in the west.

Despite the onslaught of English, some attempts are being made to stem the tide. In January, Siemens announced it would use fewer anglicisms in future. The VDS has noisily criticised the company for years, complaining last year that there was no need for them to refer to “renewable energy” when “erneuerbare Energie” would do just as well, ditto “Smart Grids” (intelligente Stromnetze) and “Healthcare” (Medizintechnik).

Last year Germany’s transport minister, Peter Ramsauer, banned his staff from using a string of anglicisms, including “Laptops”, “Tickets” and “Flip-charts”.

Source:

http://www.theguardian.com/world/2011/mar/14/german-language-anglicisms-challenge

Sprechen Sie Denglish? Germans hit at English invasion

The German language is under threat. That’s the view of Angela Merkel’s ruling Christian Democrats party, which wants to change the country’s constitution to include German as the national language.

Although some interpreted the centre-right CDU’s move as an attack on Germany’s Turkish minority, it seems the invasion of English provided a more likely impetus. The debate is an on-going one. For years German linguists have despaired at the flood of incoming English words and the mixing of the two languages which has become known as ‘Denglish’; ’shoppen’, ‘chatten’ and ‘babysitten’ have become the norm.

The CDU’s call to make the German language an official part of the constitution at its party congress last month has added fresh fuel to the debate. Although the motion passed easily into CDU official policy, Angela Merkel, head of the party and Germany’s chancellor, was firmly against it: “I personally don’t find it good to write everything into the constitution”, she told German television channel RTL.

Professor Ludwig Eichinger of the Institute for German Language, who spoke on Germany’s place in a globalised world at a conference on foreign policy this week, is relaxed about the debate: “Words come in and out of fashion all the time and I don’t think that anybody is questioning that Germans speak German. It wouldn’t hurt to have something like that written into the constitution, but then again I don’t think that’s a strong enough argument in its favour.”

But many German language critics would welcome the move. While they say they have no problem with the natural absorption of English vocabulary in the same way as Latin or French words have been absorbed over centuries, they object to the exaggerated way in which English has been embraced in all areas of public life.

“It causes a problem in that whole areas migrate into English, for example on the stock exchanges, in the field of computing and within some companies,” says Holger Klatte, director of the Association for the German Language (Verein für Deutsche Sprache). “It’s not just whole sections of the population who can’t speak English who are then shut out, it means that in those areas hardly any new German phrases develop, that German is overtaken and loses further standing.”

The Federation of German Consumer Organisations specifically attacked advertisers at a recent debate, pointing to the use of English or Denglish advertising slogans which many consumers fail to understand. One of the most quoted is “Come in and find out”, used by the cosmetics chain Douglas, and interpreted by many Germans as “come in and find the exit”.

Wolf Schneider, the country’s foremost language critic, supports the idea of a constitutional change: “Yes the German language is under threat – if advertising language and business jargon continue to develop as they do, if German politicians and journalists in Brussels would rather speak bad English than good German, if German academics try to understand each other using bad English.”

But a change to the constitution may take a while in coming. No further discussions within the party or in parliament have been scheduled and the Social Democrats and Greens are opposed – any law would need a two thirds majority in parliament.

Source:

http://www.ft.com/cms/s/0/36ce1e9a-e870-11dd-a4d0-0000779fd2ac.html#axzz3JvkphtOs

False Friends

Video:

http://www.spiegel.de/karriere/ausland/wenn-deutsche-englisch-sprechen-10-typische-denglisch-patzer-a-1001528.html

Video:

http://www1.wdr.de/mediathek/video/sendungen/lokalzeit/lokalzeit-aus-duisburg/videosprechensiedenglish100.html

Wise Guys – Denglish

Video:

Eulish

Videos:

European Day of Languages 2014!

 

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O Galego na Europa das Linguas

As linguas gaélicas uniron a Europa atlántica antes do latín

«O que pretendemos deixar claro co noso traballo é que outrora, en épocas non tan remotas como chegamos a crer, existiu unha clara relación entre Irlanda, Escocia, a illa de Man e Galicia. Foi unha relación tan clara, que cremos que compartiron cultura e lingua ao longo de moitos séculos». Isto sosteñen os responsables do Proxecto Gaelaico, unha iniciativa privada na que traballan desde hai oito anos un grupo de estudiosos galegos de diversas disciplinas xunto con James Durán, doutor en lingüística pola Universidade de Stanford e durante doce anos profesor de lingüística gaélico-irlandesa nas universidades de Cork e Galway. «Vén a Galicia para xubilarme e estou traballando outra vez», chanceaba.

«Non todo é latín, non todo é romano, hai un sustrato celta na lingua e na toponimia que queremos dar a coñecer», explicaba onte Martín Fernández Maceiras, tradutor inglés-castelán-galego para TVG e outras cadeas durante 27 anos. Esa identidade compartida queda patente para estes estudiosos incluso nos nomes das súas linguas actuais: gaeilge (Irlanda), gàidhlig (Escocia), gaelg (Man) e galego.

Tamén sosteñen que en Galicia se mantén esa pegada en topónimos como Ézaro, «que é unha palabra gaélica que significa ‘cascada’», explicou Alberto Lago Villaverde, licenciado en Xeografía e Historia e profesor en Poio. Menciona outros casos como os de Tordoia, «que significa ‘pedra longa’», Manzaneda, «que en gaélico é ‘montaña de neve’ e en Irlanda ‘paso entre a montaña de neve’».

Coa toponimia traballa neste grupo Henrique Egea Lapina, licenciado en Filoloxía Clásica, e destaca que «en Galicia hai entre 3.000 e 4.000 topónimos con significados opacos para calquera falante». Ademais de apuntar que «a xente falaba algo antes do latín», menciona que «a arqueoloxía no ten lingua nas súas pezas e non hai donde estudiar gaélico, non hai rastro escrito».

Outra ausencia que destaca Fernández Maceiras é a gheada, «que é algo moi propio do galego e non hai textos escritos con gheada». E é que a pegada desa cultura gaélica «é moito máis profunda do que está recollido no léxico galego, que canto máis vello sea máis posibilidades ten de ser gaélico».

Por todo iso, «atopámonos ante un argumento lingüístico que demostra, por primeira vez, a relación entre a cultura, a historia e a lingua dos pobos que forman a zona tradicionalmente celta da Europa Atlántica, en en particular a relación entre Galicia, Irlanda, Escocia e a illa de Man». Co Proxecto Gaelaico «queremos demostrar que en Galicia se falou unha lingua celta goidélica e achegar datos valiosos para a xente interesada en disciplinas tales como a lingüística ou a historia, e para o público en xeral». Unha plataforma ( www.progael.com) difunde este proxecto, cuxos responsables rexeitan o financiamento público «para manter a independencia».

Fonte:

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/sociedad/2014/05/14/lenguas-gaelicas-unieron-europa-atlantica-latin/0003_201405G14P27995.htm?idioma=galego

A Carta Europea das Linguas fai vinte anos inzada de incumprimentos en Galicia

En novembro de 1992 nacía en Estrasburgo a Carta Europea das Linguas Rexionais ou Minoritarias. Auspiciada polo Consello de Europa, os Estados que a asinaban amosábanse “conscientes do feito de que a protección e o fomento” destes idiomas “representan unha contribución importante á construción dunha Europa baseada nos principios da democracia e da diversidade cultural”. Na sinatura deste tratado europeo participou daquela un representante do Estado español. As Cortes Xerais deron o seu visto e prace á participación no acordo e, xa en 2002, o daquela ministro de Exteriores, Josep Piqué (PP), rubricaba o correspondente instrumento de ratificación, isto é, o documento no que o Goberno de España especificaba o grao de cumprimento da Carta ao que se comprometía. Elixiu, na maior parte dos artigos, a maior protección posible para o galego, o catalán e o éuscaro.

Personificado, como é habitual, na figura do rei, o Estado “aprobou e ratificou” o que se dispón na Carta, “prometendo cumprila, observala e facer que se cumpra e observe puntualmente en todas as súas partes”. Así e todo, vinte anos despois da sinatura e cando xa pasou unha década dende a súa ratificación, unha ollada ao seu articulado permite concluír que en Galicia este tratado europeo é aínda unha enorme materia pendente especialmente en ámbitos como o ensino ou a xustiza onde, lonxe de avanzar cara aos preceptos comprometidos, se experimentaron notables retrocesos con medidas como a derrogación do decreto 124/2007 de galego no ensino -que establecía un “mínimo” do 50% das materias escolares en galego- e a súa substición polo denominado decreto do plurilingüismo.

No ámbito educativo o Goberno de José María Aznar asumiu os compromisos máis ambiciosos o cal equivale, dada a vixente distribución de competencias, a que a Xunta tamén os asumiu. Así, dende a ratificación de Carta os poderes públicos están “comprometidas” a “prever unha educación preescolar garantida nas linguas rexionais e minoritarias correspondentes”, neste caso o galego. Idéntico precepto rexe para o ensino primario, para o ensino secundario e para o “técnico e profesional”. Ao tempo, España tamén apostou por “tomar disposicións para que se impartan cursos de ensino para adultos ou de educaicón permanente principal ou totalmente” en galego. No caso da universidade o grao de protección seleccionado foi menor, quedando no “fomento” e/ou “autorización” do “establecemento dun ensino universitario ou outras formas de ensino superior” nas linguas propias.

Neste contexto, no que os últimos datos dispoñibles falan de que só arredor do 20% do ensino obrigatorio é impartido en galego, a reforma educativa que prepara o Goberno central semella que vai dificultar aínda máis o cumprimento da Carta xa que, por exemplo, en 2002 o Estado asumiu tamén o compromiso de “tomar medidas para asegurar o ensino da historia e a cultura das cales é expresión a lingua rexional ou minoritaria” -o Ministerio de Educación prepara unha recentralización do currículum educativo-.

Se o cumprimento da Carta no ámbito educativo é escaso a situación non mellora, senón o contrario, se o sector observado é a Xustiza, outro dos máis relevantes no tratado europeo. Como fixo no ensino, neste caso o Estado asumiu como propio o maior grao de compromiso posible, comprometéndose a “asegurar”, tanto nos procesos civís como nos penais e administrativos, a posibilidade de utilizar con normalidade as linguas oficiais diferentes do español.

Así, por exemplo, ofreceu garantías de que “os organos xurisdiccionais, por solicitude dunha das partes”, ían “levar o procedemento nas linguas rexionais ou minoritarias” ou, en todo caso, lle garantirían “ao acusado -na xurisdicción penal- o dereito de se expresar” na súa lingua. Ademais, non habería obstáculo para empregar unha lingua como ao galego para presentar probas e documentos recorrendo, “se for necesario, a intérpretes e a traducións”. Na actualidade, non son poucos os casos que saltan á luz pública no que o emprego normal do galego nos tribunais se converte nunha carreira de obstáculos dificultada, a comezar, polos programas informáticos proporcionados pola Xunta para operar nos xulgados.

A realidade galega tamén difire en boa medida do estipulado na Carta se o ámbito observado é o dos medios de comunicación, onde só se cumpre con normalidade a existencia de, “polo menos, unha emisora de radio e unha canle de televisión” no idioma do que se trate. Non acontece así no que atinxe á garantía de “fomentar ou facilitar a creación e mantemento de, polo menos, un órgano de prensa nas linguas rexionais ou minoritarias” e as políticas de recortes poñen en serio perigo a comprometida “asistencia financeira ás producións audiovisuais” en galego. Do mesmo xeito, na práctica tampouco existe a aposta por “apoiar a formación de xornalistas e demais persoal para os medios de comunicación que empreguen” estes idiomas, aínda que o Estado se comprometeu a facelo.

Fonte:

http://praza.gal/politica/2586/a-carta-europea-das-linguas-fai-vinte-anos-inzada-de-incumprimentos-en-galicia/

A lingua galega que se defende máis en Europa

A finais de 2009, a Axencia Europa de Linguas Minorizadas censuraba con dureza a política lingüística que daquela iniciaba o Goberno de Núñez Feijóo en Galicia. Este organismo -promovido polo Parlamento Europeo e entidade consultiva desta institución, do Consello de Europa e da ONU- advertía de que “as medidas adoptadas contra a lingua galega” desde aquel mes de abril supoñían “unha vulneración de tratados internacionais sobre dereitos lingüísticos subscritos polo Estado Español” e aseguraba que denunciaría a situación aos diferentes foros internacionais nos que se atopaba presente.

A denuncia da Axencia, que pecharía meses despois por problemas orzamentarios, sería unha das moitas que recibiría a política lingüística do Executivo de Feijóo nos últimos cinco anos desde diferentes institucións europeas, tanto da UE como alleas aos organismos de gobernanza europea. En todos eles, a atención á situación da lingua propia e a defensa dos dereitos dos galegofalantes foi constante no tempo que durou tamén a última lexislatura da Eurocámara, que agora elixe novos parlamentarios o vindeiro 25 de maio. Máis, desde logo, que a que fixeron as diferentes administracións do propio Estado español ou desde a Xunta, que recibiu varios tiróns de orellas desde máis aló dos Pireneos.

A última demanda para a protección do galego e das linguas minorizadas chegou hai menos dun ano do propio Parlamento, cando a Comisión de Cultura aprobou un informe que insta á protección dos idiomas en perigo de desaparición e no que se pide aos Estados membros que promovan a súa aprendizaxe na escola desde idades temperás, ademais de facer especial fincapé no ensino en preescolar. A Eurocámara anima tanto a Comisión Europea, -como Goberno da UE-, como os estados membros a que “adopten as políticas e os programas da UE para apoiar as linguas en perigo e a diversidade lingüística, utilizando os instrumentos comunitarios de apoio financeiro para o período 2014-2020”. E céntrase, como en tantas ocasións, na necesidade de garantir o ensino do idioma entre os máis pequenos, xusto aquilo que non garante a Xunta e que desde tantas entidades -europeas ou non- se lle ten censurado.

Especialmente duro foi o Consello de Europa, en varias ocasións. Hai ano e medio, o informe desta instiución que avalía o cumprimento da Carta Europea de Linguas Rexionais expresaba a súa preocupación “pola redución progresiva do ensino en galego en todos os niveis e da súa estrutura de apoio” e solicitaba á Administración “un número suficiente de escolas” que permita educar os rapaces en lingua galega. O texto destacaba o “éxito” da política lingüística levada a cabo en Euskadi e Cataluña, pero advertía da desfeita que para o idioma galego supuxera o decreto do plurilingüismo aprobado pola Xunta de Feijóo.

Así, o Consello de Europa convidaba as autoridades “a que tomen medidas de modo que a introdución forzosa do modelo trilingüe na educación non afecte a educación na lingua propia”, e aseguraba que despois de consultar con expertos e avaliar a súa aplicación en Galicia, comprobou que “o ensino ao 50% en galego non se cumpre na práctica”

O pau foi duro. O organismo europeo lembraba ás autoridades que malia que a lexislación vixente non implica unha educación plena en galego, si é necesario “que haxa un número suficiente de escolas que ofreza educación completamente ou esencialmente en galego”, xa que ese é un dereio “dos pais que así o desexen” e porque se ten que “garantir” que se cumpran as escollas das familias, algo que non ocorre en ningún caso, especialmente en Educación Infantil, onde malia que, por exemplo, o 40% das familias urbanas escolleu a lingua galega como a principal para o ensino dos seus fillos, nin tan sequera un 10% das escolas ofrecen esa opción. De feito, o Consello de Europa “insta” as autoridades para que “fagan posible” esa educación en galego en Primaria e Secuncaria. Pero a Xunta non só non fixo caso, senón que desdeñou a denuncia deste organismo, que non é a primeira vez que reprende a política lingüística levada a cabo en Galicia.

Tan só un mes despois daquela denuncia, e logo da avaliación do Convenio Marco para a Protección das Minorías Nacionais, o Consello de Europa volveu instar as administracións do Estado a que dialoguen coas entidades defensoras das linguas cooficiais en España e a reclamar unha maior protección para estes idiomas. “O Estatuto de Autonomía e a protección da Carta Europea non exclúe que o galego se beneficie dunha protección adicional e complementaria”, aseguraba a entidade.

Facía referencia tamén o Consello de Europa á Carta Europea das Linguas Rexionais ou Minoritarias, da que se veñen de cumprir 24 anos, así como doce desde que o Goberno española a ratificara, comprometéndose, na maior parte dos artigos, á maior protección posible para o galego, o catalán e o éuscaro. Por exemplo, o Estado garantiu a posibilidade de recibir o ensino preescolar, primario e secundario en galego, así como establecer garantías de que os procedementos xudiciais se poidan desenvolver con normalidade en linguas distintas do castelán. Nada diso se garante en Galicia na actualidade. Pero nin as sentenzas xudiciais nin os continuos tiróns de orellas que chegan de Europa fixeron recuar unha Xunta que mantén o seu camiño lingüístico.

A situación do galego, pero tamén do catalán ou do éuscaro, segue a ser denunciada. Neste mesmo ano, varios eurodeputados do Estado -entre eles Ana Miranda, do BNG- reclamaron á Comisión Europea que tome medidas para evitar as discriminacións lingüísticas e que estas sexan consideradas tan graves como as sufridas pola orientación sexual, a relixión ou a orixe étnica. Así, solicitan que se modifiquen algunhas directivas existentes para incluír provisións sobre as discriminacións lingüísticas, ou ben que se elabore unha nova “sobre a aplicación do principio de non discriminación por razón de idioma”.

Fonte:

http://praza.gal/politica/7164/a-lingua-galega-que-se-defende-mais-en-europa/

Unha serie de seis videos:

La Europa de las Lenguas

La condición humana

Nuestro planeta está habitado por más de siete mil millones de habitantes que a su vez hablan entre 6000 y 7000 lenguas distintas. Algunas de estas lenguas, como el inglés o el chino, son habladas por millones de personas, mientras que otras solo son utilizadas por unos miles o tan solo unos pocos hablantes. De hecho, el 96% de las lenguas en el mundo son habladas por solo el 4% de la población. Los europeos a menudo creen que su continente cuenta con un número excepcional de lenguas, especialmente comparado con Norteamérica o Australia. Sin embargo, únicamente el 3% del total – 225 lenguas – son indígenas europeas. La mayor parte de las lenguas del mundo se hablan en una zona amplia a ambos lados del Ecuador – en el sureste de Asia, India, África y Sudamérica.
Aunque muchos europeos creen que ser monolingüe es la norma, la realidad es que entre la mitad y dos tercios de la población mundial son de algún modo bilingües, mientras que un número significativo es plurilingüe. El plurilingüismo podría considerarse como una condición más natural que el monolingüismo para el ser humano.
La diversidad de lenguas y culturas, como la biodiversidad, es considerada cada vez más como algo positivo y hermoso. Cada idioma tiene su propia manera de ver el mundo y es producto de su propia historia, todas las lenguas tienen su identidad individual y su valor y todas son igualmente adecuadas como modos de expresión para las personas que las utilizan.  Los datos relativos a la velocidad a la que los niños aprenden a hablar muestran que no hay una lengua que sea intrínsecamente más difícil que otra.

La estructura del lenguaje

El lenguaje es un sistema arbitrario de sonidos y símbolos utilizado con fines diferentes por un grupo de personas con la intención de comunicarse, expresar una identidad cultural, crear relaciones sociales y ofrecer una fuente de disfrute (por ejemplo, en literatura). Las lenguas se diferencian entre ellas por sus sonidos, su gramática, vocabulario y forma del discurso. Sin embargo, las lenguas son entes complejos y sus sonidos vocales y consonantes pueden variar de menos de una docena a más de cien. Las lenguas europeas tienden a rondar entre los 25 sonidos (como el español) a más de 60 (por ejemplo, el irlandés). Los alfabetos reflejan los sonidos con diferente exactitud: algunos alfabetos (p. ej. el galés) son muy regulares a la hora de simbolizar los sonidos. Otros (p.ej. el inglés) son muy irregulares.  En lo que se refiere a la gramática, cada idioma incluye miles de reglas de formación de palabras y construcción de oraciones. Cada lengua tiene un enorme vocabulario para cubrir las necesidades de sus usuarios – en el caso de las lenguas europeas, donde el vocabulario científico y técnico es muy amplio,  el número de palabras y frases supera las 50.000. Las palabras que conocen pero no utilizan – su vocabulario pasivo – es mayor. Las lenguas vivas y las culturas cambian constantemente y las personas se influyen mutuamente en cuanto a su manera de hablar y escribir. Los nuevos medios de comunicación tales como Internet ofrecen nuevas oportunidades de crecimiento. Las lenguas están en contacto constante y se afectan de diversas maneras, especialmente mediante la adopción de extranjerismos. El inglés, por ejemplo, ha adoptado palabras de más de 350 lenguas y todas las lenguas europeas en la actualidad emplean palabras procedentes del inglés.

Adquisición del lenguaje

La tarea de aprender una lengua materna se lleva a cabo durante los primeros cinco años de vida, aunque ciertas características del lenguaje (tal y como la adquisición de vocabulario) se aprenden durante toda la vida. El lenguaje se desarrolla en diferentes etapas. Durante su primer año de vida, el bebé comienza a producir una serie de sonidos de los cuales emergen el ritmo, la entonación y por último las vocales y las consonantes. Las primeras palabras compresibles llegan aproximadamente en el primer año de vida; durante el segundo año aparecen las combinaciones de dos palabras, y poco a poco el niño empieza a enunciar frases de tres o cuatro palabras. Los niños de tres y cuatro años utilizan frases cada vez más complejas y largas. De hecho, el vocabulario crece de las 50 palabras activas a los 18 meses a varios miles de palabras a la edad de cinco años. La lengua materna se describe normalmente como la primera lengua que un individuo aprende o su lengua primaria y se trata de la lengua que mejor conocemos, la que más utilizamos o la lengua con la que más nos sentimos identificados. Algunas personas bilingües han aprendido dos lenguas de manera tan cercana que les resulta imposible elegir entre ellas en términos de “primera” o “segunda” lengua. Sin embargo, para la mayoría de las personas bilingües la distinción es más clara ya que el aprendizaje de la segunda y de la tercera lengua tiene lugar en el colegio o más adelante. No existe un límite de edad más allá del cual sea imposible aprender otra lengua. El bilingüismo es un fenómeno complejo. Un mito común es la creencia de que las habilidades lingüísticas de una persona bilingüe están igualmente desarrolladas en ambas lenguas. Otra creencia es que todas las personas bilingües cuentan con las mismas habilidades. Lo cierto es que las personas bilingües presentan muchos tipos de bilingüismo. Por ejemplo, algunos suenan como hablantes nativos en ambas lenguas; otros tienen un marcado acento extranjero en una de ellas. Algunos pueden leer bien en ambas lenguas; otros pueden hacerlo solo en una. Algunos prefieren escribir en una lengua pero solo son capaces de hablar en la otra. El bilingüismo puede aumentar la posibilidad de aprender otras lenguas con éxito; aprender un tercer idioma es más fácil cuando ya se ha aprendido un segundo. Según los estudios, la capacidad de progreso de las personas bilingües podría ser más rápida que la de las personas monolingües en ciertas áreas de desarrollo cognitivo temprano y sus habilidades lingüísticas son más creativas en muchos aspectos. Los bilingües cuentan con la gran ventaja de ser capaces de comunicarse con una gran variedad de personas. Debido a que están expuestos a dos o más culturas de manera muy cercana, su habilidad puede ayudarles a ser más sensibles a la hora de comunicarse y a desear superar las barreras culturales, así como a construir puentes entre personas de diferentes orígenes.  Pero también existen motivos prácticos: las personas bilingües cuentan con una potencial ventaja económica ya que tendrán acceso a un mayor número de empleos. Además las compañías  multilingües tienen cada vez más ventaja competitiva con respecto a las monolingües en el mercado.

Leer más:

http://edl.ecml.at/Home/Thecelebrationoflinguisticdiversity/tabid/2972/language/es-ES/Default.aspx

Hacia la era políglota

Si alguien te dijera “flisni me mua”, ¿sabrías decir lo que significa o de qué lengua se trata? Cerca de 225 lenguas componen la rica herencia lingüística de Europa, algo que deberíamos celebrar. Sin embargo, cabe preguntarse hasta qué punto los europeos somos capaces de aprender las lenguas de nuestros países vecinos (y no tan vecinos). Aunque muchos europeos creen que ser monolingüe es la norma, la realidad es que entre la mitad y dos tercios de la población mundial son de algún modo bilingüe, mientras que un número significativo es “plurilingüe”, es decir, competentes en varias lenguas (las entienden y /o escriben y/o hablan…)

El plurilingüismo podría considerarse como una condición más natural que el monolingüismo para el ser humano. Hay millones de personas que creen que no saben ningún otro idioma a parte de su lengua materna y sin embargo, muchos cuentan con cierto nivel de comprensión en otro idioma. No obstante, las oportunidades de aprender otro idioma son hoy mayores que nunca. Para destacar la importancia del aprendizaje de lenguas, el Consejo de Europa declaró el Día Europeo de las Lenguas (DEL), celebrado el 26 de Septiembre de cada año. La idea tras el DEL es la de promover el “plurilingüismo”, un concepto que no nos es nuevo ni tampoco desconocido.  De hecho, se trata de una realidad diaria para africanos y asiáticos y es la norma en algunas partes de Europa, concretamente en Benelux, Escandinavia y en los países mediterráneos. Lo cual no significa que debamos forzosamente aspirar a un “nivel nativo” en otra lengua. El objetivo es ser capaces de comunicarnos y ser entendidos dependiendo de nuestras necesidades. La expansión internacional del inglés parece irresistible y las encuestas muestran que adquirir cierto nivel de competencia en inglés podría ser una prioridad para la mayor parte de los estudiantes de idiomas (uno de cada tres declara que puede mantener una conversación, según el Eurobarómetro).

Sin embargo, una vez logrado el objetivo del inglés, no hay razón para dejar de aprender otras lenguas. Existen muchos otros idiomas que constituyen valiosas herramientas para aprovechar al máximo cada experiencia de la vida, ya sea un empleo o un viaje. Una de las ironías del mundo globalizado es que, con cada vez más personas alcanzando un buen nivel de competencia en la “lingua franca”, el valor del inglés podría declinar. Pronto, lo que marcará la diferencia será la habilidad para hablar idiomas adicionales. En el mundo laboral y en el entorno académico, los nativos de lengua inglesa tendrán que competir con candidatos que además de hablar su lengua materna, también hablarán inglés y, cada vez más, contarán con un nivel significativo de un tercer o cuarto idioma. La competencia lingüística no supone solo beneficios económicos sino que además nos impulsa a ser más abiertos a otros, a sus culturas y actitudes, nos permite operar diferentes sistemas de representación estimulando así nuestra flexibilidad mental y desarrollar una perspectiva distinta.
No hay que subestimar la oportunidad que nos brinda aprender una lengua en lo que se refiere a comprender mejor a las personas, la cultura y la tradición de otros países. Aquellos que son capaces de comunicarse con personas de otras culturas son, con frecuencia, más tolerantes. No hay que olvidar además que ser monolingüe significa depender de la competencia lingüística y de la buena voluntad de otros. Aprender otra lengua es mucho más que adquirir una destreza; refleja una actitud de respeto por la identidad y la cultura de los demás, así como tolerancia hacia la diversidad.

El Consejo de Europa ideó un programa que nos permite evaluar nuestro nivel de competencia en una lengua extranjera. El Portfolio Europeo de las Lenguas busca motivar a los estudiantes de lenguas mediante el reconocimiento de sus esfuerzos a la hora de ampliar y diversificar sus conocimientos lingüísticos a todos los niveles. El Portfolio es un registro de las destrezas adquiridas que puede ser consultado, por ejemplo, para acceder a un nivel más alto de aprendizaje o al buscar trabajo en el propio país o en el extranjero.  Por medio de un cuadro de autoevaluación, los estudiantes pueden evaluar sus habilidades – comprender, leer, hablar y escribir – y calificarlas según los seis niveles europeos. Estos estándares han sido adoptados por los organismos de certificación más importantes de Europa, por muchos Estados miembros y por la Unión Europea, en concreto como parte de su esquema Europass, un sistema diseñado para hacer que las habilidades sean más transparentes y comparables entre los Estados miembros. Uno de los objetivos primordiales del Día Europeo de las Lenguas es reafirmar la idea de que el aprendizaje de lenguas es un proceso de formación permanente. Muchos adultos creen que, habiendo perdido (o desaprovechado) la oportunidad de adquirir una nueva lengua durante sus años de educación formal, es demasiado tarde para  reanudar el proceso. Pero no lo es. En toda Europa existen clases, programas y técnicas (desde libros a CD-ROMs) para mejorar las destrezas / competencias lingüísticas.  Lo que a menudo falta es la motivación para superar el “factor miedo a las lenguas”. Muchas personas desarrollan sus competencias lingüísticas tras dejar la escuela o la universidad, lo que no es sorprendente si tenemos en cuenta que el aprendizaje de lenguas en la escuela con frecuencia se convierte en una obligación en lugar de una oportunidad. Es solo cuando comenzamos a explorar el mundo exterior, ya sea por motivos laborales o lúdicos, que nos damos cuenta del valor de otros idiomas.
Y recuerda que cada lengua que se aprende resulta progresivamente más fácil. Por tanto,  una vez superada la dificultad inicial, no lo dudes, si te apetece probar el húngaro o el cantonés, ¡ponte manos a la obra!

Leer más:

http://edl.ecml.at/Home/Movingintothepolyglotage/tabid/2970/language/es-ES/Default.aspx

Las lenguas de Europa

Es difícil decir cuántas lenguas se hablan en el mundo. Aunque esta afirmación es cierta, no deja de sorprender a aquellos que no se dedican a la Lingüística.  En Europa esta situación no es ajena.

En el continente europeo hay lenguas que casi se habían dejado de hablar y que en los últimos tiempos han vuelto a utilizarse (por ejemplo el tártaro de Crimea, hablado por un pueblo que sufrió la deportación). Lenguas que llegan con las personas que las utilizan (como actualmente el chino). Lenguas que, por voluntad de las sociedades que las convierten en un elemento de identificación y cohesión social, nacen a partir de otras que ya existían (por ejemplo el luxemburgués, que originariamente era una variante local del alemán), y lenguas que parecen resucitar (por ejemplo el córnico). También existen, lamentablemente, lenguas que lentamente desaparecen, como el aragonés. Si se consideran todos estos elementos, se concluye que es difícil decir cuantas lenguas se hablan en Europa.

De todas formas, se puede considerar que el número de lenguas habladas en el continente europeo, desde el océano Atlántico a la cordillera de los Urales (sin tener en cuenta el Cáucaso), llega a setenta, sin contar las distintas lenguas de signos de las diversas comunidades de personas sordas ni de todas las lenguas que utilizan cotidianamente los nuevos europeos llegados de todas partes del mundo.

La mayoría de estas setenta lenguas pertenece a la familia indoeuropea, lo que significa que tienen un origen común y que, por lo tanto, se asemejan, aunque estas similitudes – por ejemplo, entre el italiano y el sueco – con frecuencia pueden ser detectadas solamente por los especialistas y no son nada evidentes a simple vista. También hay en Europa lenguas de las familias urálica (por ejemplo el finlandés, el estonio, el saami  o el húngaro) y altaica (por ejemplo el turco o el tártaro), una lengua de la familia afroasiática, el maltés, emparentado con el árabe y una lengua sin familia conocida, el vasco.

En Europa son indoeuropeas las lenguas bálticas (el letón o el lituano), las célticas (el gaélico irlandés, el galés o el bretón), las eslavas (el ruso, el polaco o el macedónico), las germánicas (el inglés, el alemán, el frisón o el islandés) y las románicas (el catalán, el rumano, el castellano o el occitano), y también el griego, el albanés y el romaní, la lengua indo-irania que hablan tantos gitanos europeos.

A lo largo de la historia, las lenguas europeas han prestado palabras las unas a las otras – y también de lenguas de otros continentes – en una interrelación fecunda.  Por ejemplo, el turco ha dado a un gran número de lenguas europeas palabras como haviar (caviar) y yoghurt (yogurt).  La palabra sauna, existente en muchas lenguas, proviene del finlandés.

El desafío principal que las sociedades europeas han de afrontar hoy en día es el de continuar manteniendo la diversidad lingüística que, sin contradicción con una notable unidad cultural, siempre han desarrollado, junto con las lenguas de la inmigración de tanta importancia actual. Esto significa encontrar fórmulas de comunicación supranacional que no favorezcan la hegemonía de ninguna lengua y también dar vida a todas las lenguas del continente que, por razones económicas o políticas, se encuentran en una situación de debilidad que amenaza su supervivencia.

Fuente:

http://www10.gencat.cat/casa_llengues/AppJava/es/diversitat/diversitat/llengues_europa.jsp

Mapa interactivo:

http://recursos.cnice.mec.es/latingriego/Palladium/cclasica/esc421dt01.htm

Las lenguas y sus dialectos

En el tema lingüístico, como en otros tantos ámbitos, no todos los puntos de vista coinciden. Uno de los mayores problemas surge al tener que dictaminar si un determinado idioma es lengua propia o dialecto. Es posible que la pregunta que se deba realizar no sea el cómo, sino a quién corresponde tomar una decisión al respecto. En tal caso, hagámonos la pregunta: ¿a quién compete decidir cuáles son las lenguas propias de Europa?

En nuestra opinión, la comunidad lingüística está perfectamente legitimada para reivindicar una lengua como propia, por lo que, en la medida de lo posible, será el criterio comunitario el que determine este aspecto. Una vez aclarado dicho punto, habrá que ver si se dispone de la capacidad suficiente para llegar a todos los rincones y si se satisfacen los deseos de todas las comunidades. En tal sentido, es posible que la información que facilitamos esté incompleta.

En cualquier caso, y tal como anteriormente hemos señalado, no todas las posturas se muestran de acuerdo respecto a este tema; muchas veces, lo que para unos es dialecto, otros consideran lengua propia, y viceversa. Por tal motivo, es posible que la clasificación realizada por los expertos Kloss y McConnell (1984), en la que dividen las lenguas en dos grupos (lenguas aceptadas y lenguas discutidas), nos resulte esclarecedora. Dentro del primer grupo podríamos incluir, por ejemplo (lo indicado entre paréntesis es la segunda opción), el alsaciano (variante del alemán), el asturiano (variante del castellano), el friulano (variante del romanche), el gallego (variante del portugués), el careliano (variante del finlandés), el corso (variante del italiano), el occitano (variante del francés), el sardo (variante del italiano), el cimbrio (variante del alemán), el gagauzo (variante del turco), el istro-rumano (variante del rumano) y el kashubo (variante de polaco).

Mención especial merece, por otra parte, el caso del occitano, ya que para algunos autores el francoprovenzal, el occitano y el gascón -éste último considerado dialecto del aranés- son lenguas propias (Price 2000), y en opinión de otros, en cambio, variables del occitano (Comrie, Matthews, Polinsky 2003).

Las lenguas minoritarias

¿Cuáles son las lenguas minoritarias? En términos generales, podríamos decir que son lenguas minoritarias aquéllas que no reciben ninguna protección por parte de los Estados, o que, de recibirla, lo hacen en condiciones de auténtica precariedad. En otras palabras, se trata de las lenguas que no tienen la consideración de oficiales porque el Estado atribuye dicho título a otro idioma.

En ocasiones, aun cuando el Estado haya otorgado a una lengua el status oficial, es posible que en la práctica se encuentre totalmente desatendida como consecuencia de haber condicionado su uso y desarrollo en exceso con respecto a otra lengua. También las incluiremos entre las minoritarias.

En otros casos, es posible que un idioma declarado oficial y cuya práctica se encuentre protegida tenga todavía la condición de lengua minoritaria, bien por ser reciente la adquisición de tal status, bien porque previamente haya estado discriminada, bien porque todavía no ha llegado a alcanzar la situación propia de una lengua normalizada.

Existe, además, otro tipo de lengua minoritaria: es el supuesto de aquellas lenguas cuya oficialidad se extiende sólo a una parte del Estado. En tales casos, es posible que el idioma en cuestión se encuentre marginado en las zonas en las que se emplea otra lengua y donde tendría la condición de lengua minorizada. Este hecho se repite en múltiples países de Europa: por ejemplo, con el alemán en Dinamarca e Italia, con el danés en Alemania, con el eslovaco en Italia y Austria, con el estonio en Finlandia, con el griego y el francés en Italia, con el húngaro en Austria y con el sueco en Finlandia. En el presente trabajo dejaremos estas circunstancias lingüísticas de lado.

Leer más:

http://www.euskonews.com/0243zbk/gaia24303es.html

Sesenta lenguas minoritarias europeas luchan por sobrevivir

Más allá de las 23 lenguas que la UE reconoce como oficiales, hay 46 millones de europeos, cerca del 10 por ciento, que hablan 60 lenguas consideradas «minoritarias o regionales». Algunas de estas lenguas gozan de un nulo reconocimiento por los propios Estados-nación. Sólo 9 Estados de la Unión consideran cooficial una o más lenguas distintas a la nacional: Italia, España, Finlandia, Bélgica, Reino Unido, Irlanda, Luxemburgo o Malta. Si bien es cierto, en Bélgica más que cooficialidad lo que existe es una división político-lingüística que puede acabar con la división real de Bélgica en dos países.

Francia, Bulgaria, Grecia y Polonia son los Estados más restrictivos con el multilingüismo y no aceptan la oficialidad de ninguna de las lenguas minoritarias que se hablan en sus territorios estatales. La Unesco cifra en 30 las lenguas minoritarias europeas que corren serio peligro de quedar extinguidas en no muchos años. Algunas de ellas ya están en estado vegetativo. Como el romaní, lengua del pueblo gitano que sufre la misma estigmatización que la etnia gitana. Sólo en Finlandia es oficial el habla del pueblo gitano.

Esta misma situación de agonía vive el yidis que hablan las comunidades judías de Centroeuropa. El extermino de los nazis contra los judíos acabó también con la lengua de los judíos centroeuropeos. El lombardo, lengua minoritaria de la región italiana de Lombardía, también agoniza ante la total desprotección del Estado italiano. Además de España, en otros tres Estados de la UE está reconocido el multilingüismo. El inglés comparte oficialidad con el gaélico en Irlanda y con el maltés en Malta; Luxemburgo reconoce tres idiomas oficiales, luxemburgués, francés y alemán; y en Finlandia los finlandeses se pueden dirigir a sus instituciones nacionales en finés, finlandés o sueco.

Sólo 6 lenguas minoritarias superan el millón de hablantes, siendo la más hablada el catalán. Más de 7 millones de personas se comunican en catalán en España, Francia o en la pequeña ciudad de Alghero situada en la isla italiana de Cerdeña. La UE considera al catalán como «lengua de comunicación» y cualquier ciudadano puede dirigirse y ser respondido en catalán por las instituciones comunitarias, pero no todas las lenguas regionales gozan de la misma fortuna. Cataluña es la única región de la UE que cuenta con una Oficina de Información del Parlamento Europeo que difunde contenidos informativos europarlamentarios exclusivamente en catalán.

El gallego es usado por casi 2,5 millones de europeos. El occitano, lengua de los trovadores medievales, lo practican a diario más de dos millones de personas entre España, Italia o Francia. El gaélico, herramienta de entendimiento de 500.000 europeos es la lengua oficial de Irlanda y Escocia aunque no son lenguas mayoritarias en sus territorios. El sardo, lengua romance autóctona de la región italiana de Cerdeña, lo utilizan más de 1.300.000 de europeos. En Italia también se habla el siciliano, lengua de la isla de Sicilia descendiente del latín vulgar y con influencias del griego, árabe, francés, provenzal, catalán y español. El siciliano no es oficial ni está protegido y su cada vez más reducido uso se concentra en los sicilianos de mayor edad.

Existen lenguas minoritarias con más hablantes que algunas lenguas nacionales y oficiales de la UE. El caso maltés, una de las 23 lenguas oficiales en la UE, es paradigmático al ser sólo hablado por 400.000 personas. El euskera, en España; el galés, en Reino Unido; el bretón, franco-provenzal o el corso, en Francia; el frisón, en Países Bajos; el mirandés, en Portugal; o el albanés, armenio, macedonio, tártaro o ruteno, en Rumanía, son también lenguas europeas que perviven en Europa con mayor o menor protección.

España es un Estado ejemplar para los defensores del multilingüismo, aunque existen lenguas o dialectos en España que no disfrutan de ninguna protección oficial y están en riesgo de desaparición. Como le ocurre al asturiano, aragonés o la fala extremeña, lengua galaico-portuguesa hablada en los pueblos de San Martín de Trevejo, Eljas y Valverde del Fresno, en el extremo noroeste de Extremadura.

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http://www.euroxpress.es/index.php/noticias/2012/10/1/sesenta-lenguas-minoritarias-europeas-luchan-por-sobrevivir/

El multilingüismo, seña de identidad de la Unión Europea

A cualquier persona que haya conocido el continente europeo en los últimos veinte años no le cabrá duda de que la realidad lingüística de Europa está cambiando. En 1987, un tercio de los ciudadanos encuestados pertenecientes a la CEE declaraba poder comunicarse en una lengua extranjera; en 2000 afirmaba poder hacerlo el 53%, cifra que en 2005 había ascendido al 56% y que con toda probabilidad continuará haciéndolo en años venideros.16

Frente a lo que vivieron las generaciones anteriores, la práctica totalidad de los jóvenes de la UE tiene acceso al aprendizaje de lenguas en la escuela sin necesidad de pertenecer a la élite socioeconómica de sus países. La mayoría de ellos no solo está estudiando idiomas en mucha mayor proporción que sus padres, sino que tiene acceso a un mayor número de lenguas, lo está haciendo desde una edad mucho más temprana y además de manera más efectiva.

Este cambio no solo en las habilidades lingüísticas de los europeos sino en la concienciación por parte de los gobiernos de la importancia de las lenguas en la preparación de sus ciudadanos no podría haberse llevado a cabo sin la profunda convicción, presente desde la fundación misma de la UE, de las ventajas del multilingüismo. Es necesario precisar que se habla de multilingüismo, en el contexto europeo, con dos significados: por un lado, en referencia a la coexistencia de varias comunidades lingüísticas en un mismo territorio y, por otro, a la capacidad de las personas para utilizar varios idiomas. Este último es al que nos referiremos en adelante.

El multilingüismo, reflejo del lema europeo de la «Unidad en la diversidad», se ha convertido en una verdadera seña de identidad de la Unión Europea y aspira a serlo también de sus ciudadanos. Como afirmaba Leonard Orban, primer comisario en incorporar el multilingüismo a su cartera, «es un fenómeno que se encuentra en el código genético de la UE»17. La opción multilingüe ha supuesto un reto para los responsables europeos, quienes han sabido ver más allá de su dificultad y complejidad las considerables ventajas que conlleva para el proyecto europeo y para sus habitantes en aspectos tales como la preservación de la diversidad cultural, el enriquecimiento personal, la integración y la tolerancia, la proyección internacional, el acceso a la información, las relaciones paneuropeas, el aprovechamiento de las oportunidades del mercado único o la competitividad laboral.

La promoción del aprendizaje de lenguas entre los habitantes de los países miembros ha revestido particular dificultad debido a que la competencia tanto en la organización de los sistemas educativos como en el diseño de los planes de estudio recae en los estados. Por este motivo, tal y como ha expuesto Jean Monnet (2010), la labor de la UE ha debido reducirse a «contribuir, fomentar la cooperación, apoyar y completar lo que hagan los Estados miembros»18. Regidos por el principio de subsidiariedad, ha sido cada país quien ha emprendido los cambios necesarios según sus circunstancias para adaptarse a las políticas europeas. Hasta llegar a este punto, la UE ha debido recorrer un largo camino en el que ha ido definiendo los puntos principales de su política lingüística, persuadiendo a los países miembros de la importancia de las lenguas y creando un marco legal alrededor del cual articular las reformas. Solo después de una andadura de décadas ha conseguido, en los últimos diez años, el compromiso formal por parte de los gobiernos de los 27 países de la UE de adecuar sus estructuras educativas a sus recomendaciones e iniciar las reformas que tienen lugar hoy en día en cada uno de los estados.

Preguntas sobre el multilingúismo en la UE

¿Cuáles son las lenguas oficiales de la UE?

Las 24 lenguas oficiales de las instituciones de la Unión Europea son: búlgaro, croata, español, checo, danés, alemán, estonio, griego, inglés, francés, irlandés, italiano, letón, lituano, húngaro, maltés, neerlandés, polaco, portugués, rumano, eslovaco, esloveno, finés y sueco.

¿Quién decide cuáles son las lenguas oficiales de la UE?

El Consejo de la Unión Europea, donde todos los Estados miembros de la UE están representados, lo decide por unanimidad. Antes de su adhesión a la UE, cada futuro Estado miembro decide cuál va a ser la lengua oficial que va a utilizar en la UE. Cualquier cambio posterior —añadir una nueva lengua oficial o suprimir una existente— deberá ser aprobado por unanimidad de todos los Estados miembros en el Consejo.

¿Qué ocurre con las lenguas regionales habladas en los Estados miembros?

El Consejo de la UE, es decir todos los Estados miembros, ha decidido que las instituciones de la UE puedan utilizar también lenguas reconocidas por la constitución de un Estado miembro, aun cuando no sean lenguas oficiales de la UE. Las instituciones de la UE tienen un acuerdo con el Gobierno español sobre la utilización del vasco, el catalán y el gallego en los documentos. Existe un acuerdo similar sobre el uso del galés y el gaélico escocés con el Gobierno británico. En ambos casos, las traducciones las proporciona el Gobierno del Estado miembro de que se trate, en el momento en que se necesiten, y corren a su cargo.

La interpretación desde (pero no hacia) el vasco, el catalán/valenciano/balear y el gallego se facilitará, previa solicitud, para determinadas formaciones del Consejo con los representantes regionales, así como en las reuniones plenarias del Comité de las Regiones y el Comité Económico y Social Europeo. En las reuniones de la Comisión no está previsto el uso de lenguas españolas. El coste de esta interpretación correrá a cargo del Estado miembro de que se trate. Las autoridades galesas y escocesas tienen un acuerdo similar.

¿Por qué promueve la Comisión Europea el multilingüismo?

Porque quiere: 1) promover el diálogo intercultural y una sociedad más integradora; 2) ayudar a los ciudadanos de los 28 Estados miembros a desarrollar un sentido de la ciudadanía de la UE; 3) dar oportunidades a la gente joven para que estudie y trabaje en el extranjero y 4) abrir nuevos mercados a las empresas de la UE para que compitan a nivel mundial.

En pocas palabras, ¿cuál es el objetivo de las políticas lingüísticas de la UE?

La finalidad de las políticas lingüísticas de la UE es proteger la diversidad lingüística y fomentar el conocimiento de lenguas por razones de identidad cultural e integración social y porque los ciudadanos multilingües se encuentran en mejor situación para aprovechar las oportunidades educativas y laborales en el mercado único.

El objetivo es una Europa en la que todo el mundo, desde una edad muy temprana, aprenda al menos dos lenguas, además de la materna. El objetivo «lengua materna +2» fue establecido por los Jefes de Estado o de Gobierno de la UE en la Cumbre de Barcelona, celebrada en marzo de 2002.

¿Cuál es el coste del multilingüismo en las instituciones europeas?

El coste total de la traducción y la interpretación en todas las instituciones de la UE (la Comisión Europea, el Parlamento Europeo, el Consejo, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, el Tribunal de Cuentas Europeo, el Comité Económico y Social Europeo y el Comité de las Regiones) es de unos mil millones de euros al año. Esto representa menos del 1 % del presupuesto de la UE, poco más de dos euros por ciudadano. La Comisión Europea tiene unos 3 000 traductores e intérpretes.

¿Protege la legislación de la UE el uso de lenguas?

La legislación de la UE protege los derechos y las obligaciones de la UE en lo que respecta a las lenguas. Por ejemplo, el Tratado de la Unión Europea (artículo 3) y la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea (artículos 21 y 22) prohíben la discriminación por motivos de idioma y declaran que la Unión deberá respetar la diversidad lingüística.

El primer Reglamento comunitario, aprobado en 1958, exige a las instituciones comunitarias que traduzcan la legislación a todas las lenguas oficiales de la UE y que respondan a las preguntas de los ciudadanos en la misma lengua en que esté redactada la pregunta (artículo 2, y artículos 20 y 24 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea).

¿Tiene previsto la UE reducir el número de lenguas oficiales?

No, porque el sistema actual se aplica en interés de la democracia y de la transparencia. Ningún Estado miembro está dispuesto a renunciar a su propia lengua y los países candidatos quieren añadir la suya a la lista de lenguas oficiales.

¿Sería la solución una lengua para todos?

En ocasiones se sugiere que la UE debería adoptar una lengua única, paneuropea, como el latín o el esperanto. Sin embargo, puesto que casi todo el mundo debería aprender una u otra lengua a partir de cero, esta solución también sería difícil y no demasiado útil en las relaciones con el resto del mundo. Formar a los profesores y enseñar una nueva lengua a casi 500 millones de europeos exigiría mucho tiempo y recursos. La idea de que una única lengua podría ser la solución para todas las necesidades lingüísticas es excesivamente simplista. Por ello, el compromiso de la Comisión a favor del multilingüismo fomenta la diversidad más que la uniformidad.

¿Qué gano con aprender una lengua?

En tiempos de creciente desempleo, la capacidad de utilizar y comprender idiomas es un activo para el desarrollo personal, la empleabilidad y la competitividad de las empresas. Entender una lengua extranjera también contribuye a que las personas tengan acceso a las diferentes culturas y fomenta la comprensión mutua.

¿Por qué son las lenguas importantes para las empresas?

Porque es útil conocer la lengua de su cliente. En 2006, se llevó a cabo un estudio para la Comisión Europea a fin de evaluar el coste que supone para las empresas de la UE el hecho de no tener conocimientos de idiomas. Los resultados apuntan a que miles de empresas europeas desaprovechan oportunidades comerciales y pierden contratos cada año por carecer de conocimientos lingüísticos. En el estudio se ha estimado que el 11 % de las PYME exportadoras europeas (945 000 empresas) podrían estar perdiendo contratos por problemas de comunicación.

¿Qué piensan los europeos sobre el aprendizaje de lenguas?

Según una encuesta del Eurobarómetro realizada en 2012, casi nueve de cada diez europeos consideran que la capacidad de hablar idiomas es muy útil, y el 98 % de los encuestados afirma que el dominio de lenguas será beneficioso para el futuro de sus hijos. Los europeos son perfectamente conscientes de las ventajas del multilingüismo: el 72 % de estos está de acuerdo con el objetivo marcado, y el 77 % cree que debería ser una prioridad; el 53 % utiliza lenguas extranjeras en el trabajo, y el 45 % cree que tiene un mejor trabajo en su propio país gracias a sus competencias en lenguas extranjeras.

¿Cuál es el nivel de los europeos en la utilización de las lenguas?

El país de la UE más multilingüe es Luxemburgo, donde el 99 % de los ciudadanos domina al menos una lengua extranjera. Sin embargo, el número de los europeos que dicen que pueden comunicarse en una lengua extranjera ha disminuido levemente, pasando del 56 % al 54 %. Las pruebas efectuadas entre alumnos adolescentes en 14 países europeos demuestran que solamente el 42 % de ellos es competente en su primera lengua extranjera y solamente un 25 % en su segunda. Un número significativo —el 14 % en el caso de la primera lengua extranjera y el 20 % en el de la segunda— no alcanza siquiera el nivel de «usuario básico».

El porcentaje de alumnos que son competentes en su primera lengua extranjera oscila entre el 82 % de Malta y Suecia (donde el inglés es la primera lengua extranjera) y solamente un 14 % en Francia (para el inglés) y un 9 % en Inglaterra (para el francés). Internet ha animado a las personas a mejorar sus competencias «pasivas» de comprensión oral y lectura en lenguas extranjeras. El número de europeos que utiliza regularmente lenguas extranjeras en internet gracias a las redes sociales, por ejemplo, ha aumentado en diez puntos porcentuales, pasando del 26 % al 36 %.

Leer más:

http://europaerestu.eu/preguntas-sobre-el-multilinguismo-en-la-ue/

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http://es.globalvoicesonline.org/2010/07/16/europa-concurso-de-video-sobre-multilinguismo/