Dialectos y Hablas en España

Dialecto

Se conoce como dialecto al sistema lingüístico  que deriva de otro pero que no exhibe una diferenciación suficiente respecto a otros de origen común. Los dialectos, por lo tanto, suelen ser considerados con relación a un conjunto de varios sistemas lingüísticos de un tronco común o que se encuentran en un mismo límite geográfico. Otra definición de dialecto hace referencia a la estructura lingüística que no alcanza la categoría social de lengua.

Los dialectos están vinculados a la variedad lingüística y, por lo tanto, a la diversidad lingüística. Pese a que se suele considerar al dialecto como una especie de sistema de menor categoría o más simple que una lengua, los dialectos son, en realidad, formas particulares de hablar o de escribir una determinada lengua.

Es interesante establecer y conocer además que, de manera habitual, se tienen una serie de criterios para diferenciar a un dialecto. En este sentido, hay que destacar que entre los mismos se encuentra el hecho de que no cuenta con una tradición escrita, no tiene demasiadas diferencias gramaticales con respecta a la lengua dominante, quienes hablan dicho dialecto no tienen una nación propia y además que sus hablantes suelen ser pocos.

Todo ello sin olvidar que de manera frecuente se utiliza el término dialecto con un marcado sentido peyorativo pues se considera que aquel es “inferior” a la lengua oficial y que viene a demostrar básicamente la menor importancia social o cultural de quienes lo hablan de manera habitual.

En el caso de España nos encontramos con el hecho de que existen dos grupos claramente diferenciados de dialectos. Así, por un lado, están los septentrionales, que son los que se hablan en la mitad norte del país, y por otro lado están los meridionales, que son los que se utilizan en la mitad sur de la nación.

Ejemplos del primer caso son el asturleonés, el castellano riojano o el castellano churro, que es el que se hace presente en la zona de la Comunidad Valenciana.

En el segundo caso, el de los dialectos meridionales, nos encontramos con ejemplos de gran importancia como sería el caso del dialecto madrileño, caracterizado por el yeísmo, el laísmo, el leísmo o el loísmo. Asimismo, otro de los dialectos más importantes es el andaluz, que cuenta con una gran variedad en materia de léxico de origen mozárabe, romaní o árabe.

En este sentido, los dialectos pueden surgir por la variedad geográfica. En el caso del castellano, por ejemplo, el dialecto que se habla en España utiliza palabras como “ordenador” o “cerillas”, mientras que en América Latina esos términos no se usan (son reemplazados por “computadora” y “fósforos”).

Los especialistas hablan de dialecto de prestigio  para referirse al dialecto elegido por las personas más prestigiosas o que pertenecen a las clases sociales más altas en una comunidad de hablantes donde co-existen varios dialectos.

Por lo general se tienen en cuenta tres criterios para considerar si dos sistemas lingüísticos son dialectos o lenguas independientes: los dialectos deben ser mutuamente inteligibles sin aprendizaje previo, deben formar parte de un territorio políticamente unificado y deben poseer un sistema de escritura común.

Fuente:

http://definicion.de/dialecto/

El Castellano

Del latín castellānus, el concepto de castellano hace referencia al natural de Castilla y a aquello perteneciente o relativo a esta región de España. Por otra parte, la palabra castellano se utiliza como sinónimo de lengua española, en especial para marcar una distinción entre las otras lenguas que también se hablan en el territorio español.

En este sentido, el castellano es una lengua romance del grupo ibérico. Se trata de uno de los seis idiomas oficiales de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y del segundo idioma más hablado del mundo según el número de hablantes que lo tienen como lengua materna. Por otra parte, el castellano es el segundo idioma más estudiado en el mundo, por detrás del inglés.

Esta lengua es una continuación moderna del latín hablado (conocido como latín vulgar), que comenzó a desarrollarse tras la desintegración del Imperio Romano. Gracias a su propagación por América, el español es la lengua neolatina que ha alcanzado mayor difusión.

Tal es el crecimiento que ha experimentado a lo largo de la historia este idioma que ahora nos ocupa que en la actualidad se ha convertido en la segunda lengua más hablada del mundo, después del chino mandarín, en base al número de personas del planeta que la tienen como lengua materna. En concreto, las cifras que se barajan determinan que existen 420 millones de personas hispanohablantes.

Asimismo tampoco podemos olvidar, entre algunos datos curiosos, que es uno de los seis idiomas oficiales que tiene la ONU (Organización de las Naciones Unidas) y también que es la tercera lengua más utilizada en Internet.

La mayoría de hablantes del castellano se encuentran en Hispanoamérica. De los países con una mayoría hispanohablante, sólo España y Guinea Ecuatorial se encuentran fuera de América.

En Estados Unidos, el incremento de la población latina ha generado un gran avance de esta lengua. Incluso, en algunas regiones como Miami, el castellano se habla tanto como el inglés. De acuerdo al Instituto Cervantes, la cantidad de estudiantes de castellano en Estados Unidos creció un 70% entre 1986 y 1990, ante la importancia que comenzó a adquirir el idioma en el mundo occidental.

Además de todo lo expuesto, tenemos que determinar que existen otros significados para el término castellano. Así, con él también se hace referencia tanto al señor que posee un castillo como al gobernador de dicha fortaleza.

En este ámbito tenemos que subrayar, de igual manera, que por castellano se conocía además al caballero que en la Edad Media tenía armas y dos cabalgaduras que le servían para trabajar para un señor o un rey durante las batallas. Junto a él y al resto de sus vasallos combatía en las mismas y al final lo que obtenía como recompensa eran tierras que le permitían acrecentar su fortuna y tener una buena posición.

Un tiempo aquel al que nos hemos referido durante el cual además existió una moneda de oro que se dio en llamar castellano y que era propia de la zona de Castilla.

Fuente:

http://definicion.de/castellano/

En España conviven lenguas con variedades lingüísticas

Con el castellano, oficial en toda España, y lenguas como el catalán, el gallego y el euskera o vasco, cooficiales en las autonomías en las que más se hablan, conviven otras lenguas y variedades lingüísticas. «Junto a estas cuatro lenguas principales, conviene señalar la presencia del aranés, variante del gascón que se habla en el valle de Arán, en el Pirineo leridano, y del gallegoportugués en algunas localidades de la frontera con Portugal. Además, es necesario apuntar la pervivencia de dos variedades históricas importantes, el leonés y el aragonés». Así inicia la doctora en Filología Románica Pilar García Mouton su libro «Lenguas y dialectos de España» (Arco Libros) del que está a punto de salir la sexta edición.

La profesora de Investigación en el Instituto de Lengua, Literatura y Antropología del CSIC añade además las lenguas no autóctonas habladas por inmigrantes (árabe, rumano, chino, etc) y de otros extranjeros asentados en determinadas zonas, el caló de los gitanos, el árabe dialectal del norte de África o la variedad del bereber que tiene como lengua materna parte de la población de Ceuta y Melilla.

Entre los dialectos, García Mouton diferencia entre los «históricos» (que se pueden considerar también lenguas), que vienen directamente del latín como el castellano/español, el catalán, el gallego o el asturleonés, y los «innovadores», que proceden del castellano, como el andaluz y las variedades extremeñas, murcianas y canarias. «Lo de lenguas y dialectos minoritarios es relativo. En general se aplica a los que no tienen ningún tipo de protección oficial, pero hay quien lo amplía a lenguas que están en situación desigual en el uso, porque sus hablantes son bilingües y conviven en una situación de diglosia con otra lengua más fuerte socialmente», explica la asesora de la Fundéu.

La Unesco considera «en peligro» al aranés, con menos de 3.000 hablantes, el aragonés, con unos 10.000 y por encima de los 150.000 el asturleonés (que engloba el asturiano, las hablas leonesas de Zamora, León y Salamanca y algunos restos más al sur). En situación «vulnerable» sitúa al euskera (unos 660.000 aunque García Mouton duda de si la Unesco incluye en su recuento a hablantes del sur de Francia).

«Desde principios del siglo XX los dialectólogos vienen advirtiendo de que hay que recoger deprisa todos los testimonios lingüísticos porque están en riesgo y, sin embargo, de una forma u otra han pervivido mucho más de lo que se pensaba», tranquiliza en parte la coordinadora del proyecto del CSIC para elaborar el Atlas Lingüístico de la Península Ibérica.

Las lenguas y los dialectos que han sobrevivido en España, continúa García Mouton, «lo han hecho en una situación de convivencia con el castellano mucho más dura que la actual, desde el punto de vista de la consideración social y de la protección oficial».

Las situaciones de bilingüismo, recuerda la filóloga, se pueden mantener durante mucho tiempo. «Lenguas y dialectos históricos han sufrido a lo largo de los siglos la influencia del castellano y ahora sufren la de la lengua oficial, el español, pero ellos a su vez han permeado el español que tienen más cerca, de manera que recoge léxico, entonación, giros, etc. que vienen de esas lenguas y de esos dialectos», añade.

A juicio de la coautora junto a Alex Grijelmo de «Palabras moribundas» (2011), las hablas locales «son las que pueden correr más riesgo, pero todo dependerá de sus hablantes». Se conservaban mejor cuando las comunidades vivían aisladas que en el mundo actual globalizado. «Los medios de comunicación y la educación tienden inevitablemente a generalizar los usos lingüísticos más “rentables” para el hablante, y fenómenos como el turismo y las buenas comunicaciones contribuyen a desdialectalizar algunas zonas aisladas que hablaban variedades locales, como las pirenaicas», constata Pilar García Mouton, pero al mismo tiempo su consideración social ha cambiado, contribuyendo a su conservación. «La tendencia es a que el número de hablantes disminuya, pero también hay una voluntad de mantenerlas por parte de la comunidad que las considera parte de su patrimonio».

Más riesgos y más protección

Hoy se protege este legado «mucho más» que hace cincuenta años. «En general se valoran las lenguas y los dialectos», continúa la experta del CSIC; aunque «esto no quiere decir que sea suficiente para preservarlos de los peligros que existen en un tipo de sociedad tan comunicada como la nuestra, que tiende a nivelar las diferencias».

Será la comunidad de hablantes la que decida el destino de lenguas y dialectos, a juicio de la filóloga. «Los que consideren importante su variedad, pondrán especial empeño en transmitírsela a sus hijos».

García Mouton considera «una pena que se haya politizado tanto todo lo relacionado con el legado lingüístico, que debería considerarse patrimonio de todos, una riqueza cultural». En su opinión, convendría seguir la recomendación de la Unesco de escolarizar a los niños en su lengua materna y luego ir añadiendo otras a sus conocimientos. «Y también convendría que a los niños españoles se les enseñase desde pequeños que, además de la suya, hay otras lenguas en su entorno, y que aprendiesen rudimentos de esas otras lenguas a través de canciones, adivinanzas… Así se familiarizarían con ellas, aprenderían a valorarlas y a la larga desaparecerían ciertas actitudes heredadas».

Fuente:

http://www.abc.es/cultura/20140929/abci-lenguas-minoritarias-espana-201409191121_1.html

Mapas:

Presentación:

http://prezi.com/o1a2yds7ncwd/dialectos-del-castellano-en-espana/

ALDUNOS DIALECTOS

El Andaluz

Alvar ejerce un poder magnético entre muchos lingüistas andaluces gracias a una obra magna: su Atlas Lingüístico y Etnográfico de Andalucía. Alvar inició este trabajo descomunal en 1951. El filólogo recorrió 260 pueblos andaluces durante ocho años. El resultado fue formidable. Alvar consiguió una detallada fotografía del habla andaluza.

El filólogo corta las polémicas que rodean el andaluz con el bisturí de un científico de la lengua. Para denominar la modalidad lingüística andaluza prefiere el término “dialecto”. Rechaza el término “habla de tránsito”. Y no le convence demasiado el término “español meridional”. “¿Habla de tránsito de qué? Elimine ese término. Creo que los otros dos términos -“español meridional” y “dialecto”- valen para denominar la modalidad lingüística andaluza. Con todo, español meridional no es sólo el andaluz. También son español meridional el murciano y el canario. Lo mejor es llamar dialecto al andaluz. La palabra “dialecto” especifica muy bien lo que queremos decir”, afirma Alvar, sentado en la sala de su casa de Madrid.

Hay personas que consideran peyorativa la palabra “dialecto”. Este tipo de opiniones no son, a juicio de Alvar, sino “complejos de inferioridad estúpidos”. Para el filólogo, lo primero es el criterio científico de la lengua. Cualquier otra consideración no le merece respeto. La idea defendida por algunas personas de que los locutores y presentadores de radio y televisión utilicen el andaluz también merece su rechazo. “No estoy de acuerdo con eso. Eso no demuestra más que un espíritu de pueblo. Pero vamos a ver, ¿qué andaluz deberían emplear estos locutores y presentadores? ¿El de Ayamonte (Huelva) o el de Pulpí (Almería)? Buscar presentadores que hablen en andaluz para contar los partes de la guerra de Kosovo es una idea que me parece una sandez supina”, señala el filólogo, que ha trabajado en el Foro Andalucía Nuevo Siglo.

Alvar aboga por hablar “la lengua de cultura”. “He sido profesor en Pekín, California, Chile y Perú. ¿Si hubiera hablado en dialecto, cree usted que me hubieran llevado a algún sitio? He trabajado en esas universidades porque me entienden, porque hablo en la lengua de cultura”, recalca.

Su opinión sobre el denominado andaluz culto o ejemplar (alejado del vulgarismo, pero que mantiene la fonética andaluza) no es demasiado alentadora. “Eso se llama español. Yo no llegué a conocer a don Antonio Machado. Unos me han dicho que hablaba un sevillano cerradísimo. Otros me han comentado que hablaba un español medio. ¿Por qué hay opiniones tan diferentes sobre cómo hablaba Machado? Porque lo mismo les daba que hablara en sevillano que en español medio, debido a que lo entendían perfectamente. Federico García Lorca escribía en la lengua culta común a nosotros. Lo que es lógico es que hablara con una entonación granadina”, agrega Alvar.

El filólogo tiene un recuerdo para Elio Antonio de Nebrija (Lebrija, 1441-Alcalá de Henares, 1522). Nebrija contribuyó al proceso de unificación del castellano iniciado por los Reyes Católicos. Su Gramática castellana (1492) es la primera de una lengua romance. “El humanista Juan de Valdés decía que Nebrija era un andaluz que ensuciaba la “polideza” (tersura, lustre) de la lengua castellana. Lo que supuestamente ensuciaba esa “polideza” de la que hablaba Valdés no era la fonética -seseo, ceceo…- sino el vocabulario que usaba. Porque Nebrija se iba con la gente de su pueblo e iba aprendiendo con ellos todas esas palabras que designan las cosas pequeñas (alimañas, hierbas…). Este gramático llegó a escribir en un texto que estaba “aprendiendo” de sus “maestros de Lebrija”. Y lo prodigioso es que en Lebrija la gente continúa hoy en día hablando con esas palabras que se utilizaban en el siglo XV”, recuerda Alvar.

El amor de este filólogo al andaluz, los largos años de trabajo gastados en su análisis, no le llevan a aceptar propuestas como la creación de cátedras de Lingüística Andaluza. “Eso no tiene sentido. En todas partes se llega a aberraciones de este tipo. Hace unos años estaba en un congreso en Aragón. Entonces se levantó un bárbaro y me espetó: “¿Por qué habla usted de Aragón sin ser aragonés?”, relata Alvar. El filólogo -que publicó El dialecto aragonés en 1953 y que es Premio Aragón de las Letras- se quedó estupefacto ante la invectiva de aquel personaje. Con todo, Alvar tuvo fuerzas para replicarle. Le contestó con una cita de Valle-Inclán. “De acuerdo con su opinión, de los elefantes sólo podrían hablar los paquidermos”, le dije a aquel bárbaro”, recuerda Alvar.

La posible pérdida de muchos términos que figuran en su Atlas Lingüístico y Etnográfico de Andalucía ante la evolución de la sociedad es una posibilidad que está ahí. La uniformación que propicia la televisión o la reducción del vocabulario en amplios sectores sociales es un factor a tener en cuenta. “Esa gente [que habla un lenguaje pobre] no es la gente rural. No es el campesino que siembra y cosecha y que mantiene el vocabulario. Hay unas cosas que desaparecen por la historia porque la vida lleva unos derroteros que antes no teníamos”, concluye Alvar.

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http://elpais.com/diario/1999/11/30/andalucia/943917753_850215.html

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El Aragonés

Lengua autóctona de Aragón , de filiación románica. Sinónimo de lengua aragonesa, que a veces también se denomina altoaragonés . Con frecuencia los filólogos hablan de dialecto aragonés, denominación que convendría más a la modalidad del castellano hablado en Aragón. Se aplica en lingüística el término dialecto a una lengua en cuanto proveniente de otra, de la que se ha diferenciado, en mayor o menor grado, y de la cual forma parte o depende genéticamente porque procede de ella. Así, puede llamarse dialecto del castellano el castellano hablado en Aragón, porque es una modalidad de él, con características propias distintas de las del castellano de Andalucía o del de América. Por el contrario, el aragonés procede, al igual que el resto de las lenguas románicas, del latín . Puede decirse, entonces, que el aragonés es un dialecto del latín, como lo son cada una de las lenguas románicas. Sólo en este sentido genético puede aplicarse con propiedad el término dialecto al aragonés.

Actualmente se conserva, mermado y empobrecido, en el norte de Aragón, en el área aproximadamente delimitada por la línea Ansó Santa Eulalia de Gállego Fonz Benasque . Sus fronteras lingüísticas por el sur y el oeste están muy difuminadas a causa de la castellanización; por el este, la transición gradual del aragonés al catalán se hace a través del ribagorzano ; por el norte, la frontera administrativa conforma también los límites con el gascón . Actualmente hablan el aragonés, de una manera más o menos cotidiana y en estado relativamente puro, unas 10 ó 12.000 personas. Si a éstas se añaden las que lo conocen, lo emplean ocasionalmente o lo hablan muy castellanizado, resultaría una cifra de 40 a 60.000 personas. No existen estadísticas exactas y sería difícil lograrlas, dado el estado de descomposición en que actualmente se encuentra el aragonés en la mayoría de las zonas. A pesar de los graves problemas sociolingüísticos que ha soportado y soporta, el aragonés posee una modesta literatura y su propia gramática .

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http://www.enciclopedia-aragonesa.com/voz.asp?voz_id=1113

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El Aranés

Aranés es el nombre que recibe popularmente en el Valle de Arán la variedad dialectal gascona de la lengua occitana. Aunque se trata de la denominación más extendida, en ningún caso se emplea con motivos secesionistas y el consenso sobre la pertinencia del aranés a la lengua occitana es prácticamente total y reconocido legalmente.

La presencia de la lengua y cultura occitanas en territorio catalán se explica por motivos históricos, cuando en el siglo XV se integró de manera pactada en Cataluña. A pesar de su vinculación política con este territorio, su aislamiento geográfico le ha permitido conservar durante siglos y hasta la actualidad su carácter y patrimonio occitano, actualmente reconocido legalmente con el autogobierno del valle.

El occitano es una lengua indoeuropea proveniente del latín, de la rama románica oriental. A pesar del esplendor cultural que vivió durante la edad media, ha ido experimentando un constante declive fuertemente acentuado a partir de la revolución francesa. Si bien durante los siglos XII y XIII fue la lengua de cultura en las cortes del sur de Europa, la progresiva extensión del francés, acentuada con la revolución de 1789, lo fue arrinconando primero de los ámbitos públicos y de cultura y, después, también de los privados y populares. Desde un punto de vista lingüístico, el occitano se divide en seis variedades: el alpino, el auvernense, el gascón, el limosín, el languedociano y el provenzal. La variedad aranesa pertenece al grupo de hablas gasconas. La lengua occitana, actualmente, se habla en el sur de Francia, en las provincias italianas del Piamonte y Liguria, en Mónaco y en el Valle de Arán, en el noroeste de Cataluña. Su número de hablantes no está establecido con precisión, pero actualmente se sitúa entre 1.000.000 y 3.700.000. De ellos, se considera que en torno a 5.000 son hablantes de aranés.

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http://www20.gencat.cat/portal/site/culturacatalana/menuitem.be2bc4cc4c5aec88f94a9710b0c0e1a0/?vgnextoid=77595c43da896210VgnVCM1000000b0c1e0aRCRD&vgnextchannel=77595c43da896210VgnVCM1000000b0c1e0aRCRD&vgnextfmt=detall2&contentid=29983c084ded7210VgnVCM1000008d0c1e0aRCRD&newLang=es_ES

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El Asturleonés

El romance asturleonés es el resultado de la evolución del latín que introdujeron los conquistadores romanos en el territorio de los ástures, pueblo prerromano que habitó, grosso modo, la mayor parte de Asturias y León, el occidente zamorano y el noreste portugués. La ocupación y colonización romana de Asturia llevó a la organización de una administración que se articuló gracias a un convento jurídico, el Conventum Asturum con capital en Asturica Augusta, la actual Astorga, ciudad que se convirtió en el principal centro de romanización de los ástures. Pero para la definitiva conformación y diferenciación de lo que sería el dominio lingüístico asturiano –leonés fue decisiva la existencia del reino medieval de Asturias y de León que tuvo entidad política entre los siglos VIII y XIII. En definitiva, en Asturias y en León se generó un romance autóctono, el asturleonés, que constituye uno de los idiomas románicos peninsulares junto con el gallego–portugués, el castellano, el aragonés y el catalán que si bien surgen del latín, son a su vez el resultado de la situación política, cultural y social que se creó en la Península Ibérica durante la Edad Media. Xulio Viejo (2003, pp. 297–301) apunta el papel que jugaron tres ciudades en la evolución interna del asturleonés como fueron Astorga, la capital del Conventum, y Oviedo y León, ambas sede de la corte del reino medieval en momentos históricos diferentes. No podemos olvidar tampoco la importancia de centros culturales como los monasterios de Sahagún o Moreruela, o de las antiguas vías de comunicación a la hora de singularizar este romance en relación con los vecinos y de explicar los límites dialectales internos del dominio lingüístico. De esta forma, la interacción social, el intercambio económico, la actividad cotidiana, la acción política y militar fueron determinantes para que el asturleonés contara y cuente con rasgos y tendencias propias.

Del año 1171 y procedente de Sahagún es el primer documento leonés que conocemos completamente redactado en romance asturleonés. Es precisamente entre los siglos XII y XIII cuando el asturleonés alcanzó su máxima expansión territorial y una situación de relativa normalidad al ir alcanzando la lengua del reino una serie de usos formales que fue ganando al latín como fueron su empleo en la literatura, (Poema de Elena y María, El Libro de Alexandre), en el ámbito de la justicia (con la traducción del Forum Iudicum visigodo al asturleonés), o en la administración y organización de territorio como lo prueban los fueros de las principales ciudades del reino que fueron redactados en asturleonés o romanceados en este idioma desde el latín. Después de la incorporación del Reino de León a la Corona de Castilla en el año 1230 es cuando el asturleonés alcanzó un mayor nivel de uso escrito e incluso institucional, aunque desde finales del siglo XIII el castellano comenzó a sustituir al asturleonés en la escritura en un lento proceso que no se consumó completamente hasta el siglo XV. La perdida de poder político de los territorios del antiguo reino leonés, su escasa población y su inferior nivel de desarrollo económico en relación con otros territorios de la Corona, así como la mencionada sustitución del asturleonés en la escritura a favor del castellano que fue muy promocionado por los monarcas desde Alfonso X, fueron circunstancias que favorecieron su retroceso social, territorial y la pérdida de prestigio hasta quedar reducido a la condición de lengua oral. Aun así, al comenzar el siglo XX el asturleonés todavía se hablaba a las puertas de las ciudades de León y Zamora como demuestran las encuestas lingüísticas de la época. Fue en ese momento cuando comenzó el estudio científico del asturleonés así como un incipiente cultivo literario que no fue suficiente para evitar el abrumador avance del castellano que se ha constatado en las comarcas leonesas a lo largo de la pasada centuria.

En la actualidad el asturleonés como realidad viva en sus distintas variantes se mantiene en León y Zamora de una forma muy precaria por unos pocos hablantes que se pueden llamar patrimoniales y que invariablemente son de edad avanzada. Si hasta el siglo XX la castellanización lingüística del territorio leonés se producía de manera lenta y se desarrollaba esencialmente por la amplia zona contacto entre los dos idiomas, en la pasada centuria el castellano penetró cada vez más siguiendo las vías de comunicación más importantes y desplazando al asturleonés de los núcleos de población más relevantes. Por lo tanto, los difusos límites del asturleonés en la provincia de León se encuentran hoy a partir del río Órbigo hacia el oeste y en la zona montañosa del norte leonés, y en Zamora en las comarcas de Sanabria, Aliste y La Carballeda. Son las zonas señaladas como 1 y 2 por Borrego Nieto (1996, pp. 141–149) en su estudio sobre el leonés, quien dice que “en la parte más occidental de León y el noroeste de Zamora el dialecto mantiene una cierta coherencia de código distinto, al menos en determinados hablantes”, hasta el punto de que en la señalada como zona 1, “el dialecto se percibe como un código distinto, capaz de alternar con el castellano en una especie de juego diglósico”. La realidad es que en esta estrecha franja territorial que comprende la alta Sanabria, La Cabrera, parte del alto Bierzo, Fornela y los valles noroccidentales leoneses, desde Palacios del Sil a Babia, es donde podemos decir que el asturleonés está en uso hoy en las dos provincias mencionadas. Por otro lado, las distintas variedades del asturleonés hablado siguen estudiándose en la actualidad lo que constata que sigue siendo una realidad viva.

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http://www.funjdiaz.net/folklore/07ficha.php?ID=2515

El Bable

En Asturias hablan bable unas 200.000 personas, el 20% de la población. Es una lengua minoritaria que, a juicio de este investigador de Filología asturiana, se va diluyendo en el castellano. Su porvenir dependerá de si los ciudadanos de Asturias creen en ella, «si no es así, no tendrá futuro, aunque los políticos y las leyes digan otra cosa», asegura. Y la sociedad asturiana, a su juicio, «no parece apostar por un uso instrumental y vehicular» de esta lengua romance de la que se tienen noticias desde el siglo XVII.

-¿Cuáles son las primeras referencias al «bable»? ¿Se hablaba entonces más o menos que ahora?

El historiador benedictino Luis Alfonso de Carvallo ya habla de la «lengua asturiana» a comienzos del siglo XVII. Ahora bien, la primera mención del término bable es del intelectual ilustrado Carlos González de Posada, amigo y colaborador de Gaspar Melchor de Jovellanos. Posada escribe en 1794: «Idioma asturiano que allí dicen vable» (aparece escrito con «v», vable, en una época sin regularización ortográfica, pero inmediatamente las menciones aparecen como bable). A partir de Posada, y ya en su misma época -comenzando por el propio Jovellanos-, el uso de bable es bastante común. Ahora bien: hay que precisar que bable siempre ha sido una denominación confinada al uso erudito, académico, intelectual, literario. El pueblo llano siempre se ha referido a su habla o lengua como asturianu o asturiano (según las zonas geográficas); esto se ve perfectamente en el mapa correspondiente del Atlas Lingüístico de la Península Ibérica, confeccionado en los años 30 del s. XX. De esto doy plena fe en el uso doméstico en el que me crié: siempre dijimos asturianu. En un estudio que hice en 1985, comprobé lo que era una sospecha: que asturianu es el nombre que la gente da a su habla, y bable (que es una denominación también conocida) se reserva más bien para el uso elaborado, escrito o académico de la lengua: algo así como «yo hablo asturianu y me gusta la poesía en bable».

-¿Cuáles son los orígenes de la lengua asturiana? ¿Cuáles son las referencias históricas más antiguas?

Desde un punto de vista histórico, en la lingüística hispánica se denomina «asturiano» -y quizá más adecuadamente «asturleonés»- a uno de los romances ibéricos, es decir, a una de las lenguas o dominios lingüísticos que históricamente se formaron en la Península Ibérica a partir de la evolución y disgregación geográfica del latín vulgar hispánico.

Se suele citar como primer documento del asturleonés la llamada Nodicia de kesos, un inventario de quesos de finales del siglo X, procedente de cerca de la ciudad de León. Sin embargo, tiene más entidad, como primer documento en asturleonés o asturiano, el Fueru d’Avilés, otorgado por Alfonso VI de León en el s. XI, aunque se conserva en copias posteriores.

-¿Qué caracteriza al bable y lo distingue de otros dialectos?

Desde un punto de vista técnico, estrictamente lingüístico o glotológico, el asturleonés (o asturiano) es una de las lenguas romances de la Península Ibérica, lo que implica que no se originó a partir de otros romances (castellano o gallego, pongamos por caso). Los dialectos son variedades de lenguas, y el asturleonés o asturiano no es una variedad ni de castellano ni de gallego, eso es una obviedad para cualquier lingüista y dialectólogo. Lo que sucede es que una gran parte de los hablantes de asturleonés o asturiano están muy castellanizados, en cuyo caso sí se puede decir que hablan un dialecto del castellano, pero no se puede decir eso de los hablantes que aún conservan la lengua en un estado de conservación notoria.

Dicho esto, digamos que el asturiano es una lengua que comparte ciertos rasgos con el gallego, otros con el castellano, y presenta al mismo tiempo otros rasgos propios. Vamos, parecido a lo que sucede con el resto de lenguas románicas peninsulares. Por ejemplo, el asturiano coincide con el gallego en la colocación de los pronombres átonos con el verbo, en un ejemplo como «tráxomelu» (me lo trajo, me lo ha traído). Con el castellano comparte la «ll» de palabras como castiellu o callar, por poner un ejemplo. Y, finalmente, el asturiano tiene rasgos propios, como la concordancia de neutro, en un ejemplo como «la ropa vieyo tirólo» (la ropa vieja la ha tirado).

-¿En qué se diferencia del castellano?

El asturiano y el castellano tienen, lógicamente, rasgos mutuos compartidos y rasgos mutuos diferenciales. Entre estos, podemos citar rasgos fonológicos: vocal u final para marcar el masculino singular; conservación de la f inicial en palabras como falar ‘hablar’, fierru ‘hierro’, fayéu ‘hayedo’, filu ‘hilo’, etc.; ll inicial en palabras como lluna ‘luna’, lletra ‘letra’, llavar ‘lavar’, llimpiu ‘limpio’, etc.; «y» en palabras como trabayu ‘trabajo’, muyer ‘mujer’, espeyu ‘espejo’, etc.; «x» en palabras como xente ‘gente’, xuegu ‘juego’, páxaru ‘pájaro’, Xixón ‘Gijón’, etc.

Entre los rasgos gramaticales: plurales femeninos en -es, como en «les cases blanques» (las casas blancas), «les fabes» (las alubias); género neutro para no contables, como «la ropa vieyo» (la ropa vieja), «la xente vien contento» (la gente viene contenta); sistema peculiar de colocación de pronombres átonos, muy semejante al gallego, como en «préstame» (me gusta), «nun me presta» (no me gusta); predilección por los tiempos verbales simples, como «cayéronte les llaves» (se te han caído las llaves), «yá falara de la que lleguesti» (ya había hablado al llegar tú). Por supuesto, el léxico del asturiano tiene una personalidad propia en multitud de campos semánticos y nocionales, aunque también tiene muchas coincidencias.

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http://www.abc.es/sociedad/20140915/abci-polemicas-asturiano-siempre-sale-201409121506.html

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El Churro

El castellano churro es la denominación popular de un conjunto de variedades dialectales del castellano, especialmente la de la comarca de los Serranos, en la Comunidad Valenciana; y más genéricamente la del habla de las Comarcas churras valencianas limítrofes de la Hoya de Buñol, Rincón de Ademuz, Canal de Navarrés, Alto Palancia y Alto Mijares. Además, algunas de las características de estos dialectos se pueden encontrar a veces también en el castellano hablado en la zona históricamente valencianohablante, sobre todo en lo referente a la fonética.

Actualmente, como en todas partes, las características propias de estas variantes del castellano tienden a desaparecer y ser sustituidas por el castellano estándar. El habla churra ya sólo se aprecia de forma importante en las zonas más aisladas o entre los hablantes de más edad.

Los habitantes de La Serranía se llaman a sí mismos “churros” o “churricos” con gran orgullo y sentimiento de pertenencia a la misma comarca. Algunas teorías o leyendas sobre por qué se llama churro a la manera de hablar de las comarcas arriba mencionadas son:

  • Este dialecto puede deber su nombre a que, antiguamente, en la entrada norte de Valencia, había una churrería casi en las afueras de la ciudad, y por ello a todo forastero que llegaba de esa dirección se decía que “venía de la churrería”, por lo que adoptaron el nombre de churros hasta la actualidad. Esta teoría es un cuento popular contado a los niños para identificar a los forasteros que no necesariamente son de los serranos.
  • Realmente se debe su nombre a que en la época foral los habitantes de Alpuente, la entonces capital de la taifa del mismo nombre y de lengua similar a la hablada en el sur de Aragón, no sabían pronuciar el “yo juro” cuando juraban las nuevas leyes traídas por el Rey Jaime I tras su conquista, en la lengua oficial valenciana (“jo jur / jure”) y pronunciaban churro. Así queda reflejado en los documentos encontrados en el castillo de esta villa.
  • Otra posibilidad es que churro se originara primero como adjetivo peyorativo referido al habla castellanoaragonesa del interior de la Comunidad Valenciana y finalmente como calificativo de estas personas. En valenciano popular y en el castellano de castilla, así como en astur-leones y en la variante andaluza y aragonesa del catellano y es frecuente el uso de churro para referirse a una cosa mal hecha, por lo que churro pueda entenderse como una forma de hablar mezclada (aragonés, valenciano y castellano) percibida así como churro.
  • Más sólida es la opinión de Vicente Llatas Burgos cuando afirma que en tiempo de los moros a los naturales de la comarca de los Serranos se les llamaba “churri”, voz que deriva de “tzurios”. “Tzuria” en vasco equivale a “blanco” y el río Turia en la comarca de la Serranía y el Rincón de Ademuz se ha llamado tradicionalmente Blanco. El nombre de churro se ha asignado únicamente a los castellanohablantes de las comarcas valencianoparlantes lindantes con la Serranía. No así en las que lindan con otras comarcas donde se les refiere con el nombre de “castellans”, no conociendo los valencianohablantes este significado de la palabra “xurro” en comarcas como la Vall d’Albaida o l’Alcoià. Como curiosidad cabe decir que en el habla churra de la Serranía, un churro es una planta.

Fuente:

http://noticias-de-hoy.es/castellano_churro

El Canario

Es bastante similar al español hablado en Cuba, Puerto Rico, Venezuela y Republica Dominicana. Existen teorías que definen este dialecto como una fusión entre la lengua portuguesa y el español.

El origen de este dialecto se remonta a tiempos anteriores a la conquista de las Islas Canarias por parte de la Corona de Castilla, ya que en las primeras expediciones que llegaron a las islas para su conquista predominaban las personas procedentes de Andalucía y Portugal. Tras dicha conquista se produce un fuerte proceso de aculturación, ya que prácticamente desaparecen una serie de dialectos bereberes de la población prehispánica, conocidos como Guanches que vivían en la isla de Tenerife. De este dialecto sólo sobreviven una serie de nombres y términos relacionados con nombres de plantas y animales, ganadería, y muchos topónimos y antropónimos.

El habla canaria incluye gran cantidad de voces propias, los llamados “canarismos”. Canarismos procedentes de formas dialectales del idioma español, ejemplos:

Canarismos de origen americano.- Proceden fundamentalmente del área del Caribe (Cuba, Puerto Rico, Venezuela) y fueron introducidos en Canarias como consecuencia del fuerte nexo emigratorio que durante siglos unió a las islas con América. Son términos vinculados a cualquier ámbito de la cultura tradicional isleña y tienen mayor arraigo en las islas occidentales (La Palma, El Hierro, La Gomera y Tenerife) que en las orientales ( Gran Canaria, Lanzarote , Fuerteventura) por la vinculación más continuada de aquellas con el Nuevo Mundo. Ejemplos de ello son los vocablos “papa” (patata), “guagua” (autobús).

Canarismos de origen andaluz: Se trata de un reducido grupo de voces introducidas por los andaluces desde los inicios de la conquista y colonización del archipiélago. Ejemplos de andalucismos en el habla canaria son “embelesar” (adormecer).

Canarismos procedentes del castellano antiguo o arcaísmos:
Proceden de voces castellanas antiguas, extintas en otras zonas de habla española, y conservadas en Canarias por particularidades culturales y geográficas de las islas, como el aislamiento de las mismas respecto a las áreas donde se imponía la norma estándar. Fueron introducidas de manera inmediata a la Conquista de Canarias y han permanecido a pesar de haber dejado de formar parte del español normativo. Ejemplos de ello son “bezo” (labio) o “correr” (en el sentido de expulsar, echar a alguien).

Canarismos procedentes de idiomas distintos al español
La presencia de estos términos en el dialecto canario remite a contextos históricos diversos, dando muestra de los contactos y las situaciones culturales vividas por el pueblo canario durante siglos. Se pueden distinguir cinco grandes grupos:

Canarismos de procedencia guanche o aborigen: Términos de origen bereber que sobrevivieron al proceso de colonización cultural vivido en Canarias desde comienzos del siglo XV. Suelen estar vinculados al mundo de la flora y la fauna canarias (“tabaiba”, “tajinaste”, “perenquén”, “guirre”), a la actividad ganadera y pastoril (“baifo”, cría de la cabra, “jaira”, cabra), así como a actividades o productos vinculados a la cultura indígena (gofio, tagoror, mencey). Además, la toponimia canaria está llena de palabras de origen guanche (Tacoronte, Taganana, Tegueste), y muchos nombres propios proceden de la época prehispánica (Gara, Jonay, Yaiza).

Canarismos de origen portugués.- Es el idioma extranjero que más voces ha proporcionado al español hablado en Canarias, debido a que durante los siglos XV, XVI y XVII muchos portugueses se establecieron en las islas. Se trata de una gran cantidad de palabras de todas las categorías gramaticales y vinculadas a la mayor parte de las esferas de la vida, aunque especialmente a la agricultura (“millo”, maíz), la ganadería (términos como “bosta”,excremento del ganado), el mar y la pesca (como “burgao” pequeño caracol de mar) y el ámbito del hogar (palabras como “gaveta”, cajón corredizo de los muebles, o “fonil”, embudo).

Canarismos de procedencia inglesa.-Se trata seguramente de las voces más recientemente incorporadas desde otros idiomas al habla canaria, resultado de los vínculos comerciales con Inglaterra y el establecimiento de negociantes británicos en las islas, sobretodo en los siglos XIX y XX. Del inglés proceden términos como “queque” (dulce elaborado al horno a base de huevos, azúcar, pasas y otros ingredientes, del inglés cake), “quinegua” (tipo de papa, del inglés King Edward) o “naife” (nombre del cuchillo canario típico usado en el cultivo del plátano, proviene de la palabra inglesa knife).

Canarismos de procedencia francesa.- Del francés hablado por los primeros conquistadores normandos se ha conservado un reducido número de palabras. Ejemplos de ello son los términos “malpaís” (terreno improductivo, en Canarias usado para designar a los campos de lava, parece proceder del francés antiguo “male país”) o “cardón” (tipo de planta autóctona, que podría proceder del francés “chardon”, planta con espinas).

Canarismos de procedencia árabe: Del contacto con el África continental ha llegado a Canarias un reducido número de arabismos, relacionados con el mundo del camello (“majalulo”, cría del camello) y otras relacionadas con el ámbito familiar, introducidas por los pescadores canarios del banco pesquero canario-sahariano y por los emigrantes retornados desde el Sáhara Occidental tras su descolonización. Se trata de términos como “guayete” (niño) o “jaique” (vestido mal hecho y poco ceñido).

Fuente:

http://www.santacruzmas.com/SantaCruzMas.asp?IdMenu=4&IdSeccion=39&IdSubseccion=124#sthash.Kc5Q0XO2.dpuf

Presentación:

http://prezi.com/3fndesodw7uf/el-dialecto-canario/

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El Extremeño

“Entre nusotrus i nusotrus palramus estremeñu pa platical. Quandu mos ajuntamus aquí, procuramus quasi que siempri de palrá-lu, porque la mejol manera que tenemus de defendel el estremeñu es palrandu-lu. Es la horma d’aprendel los marrus que hazemus. Entovía hazemus muchus”. Quien habla es uno de los principales defensores y divulgadores del dialecto extremeño en la región, Ismael Carmona, presidente del Organo de Seguimiento y Coordinación del Extremeño y su Cultura (Oscec).

El objetivo de este colectivo, creado hace dos años siguiendo la estela de asociaciones anteriores, es dar a conocer e investigar una forma de hablar que pervive entre los más mayores de las zonas rurales, pero que tiene secuelas en muchos extremeños. ¿Quién no ha escuchado decir ‘asina’, ‘entoavía’ o se ha puesto ‘pingandito’ o ‘gimiendo’? Pues estas cuatro palabras no pertenecen al castellano, sino al extremeño. “Hay mucha gente que las utiliza todavía y criticamos que están hablando mal y no es así sino que están hablando en extremeño sin saberlo”, defiende Ismael, profesor de Latín.

Hay quienes sí lo saben y lo utilizan para dar valor a este dialecto que con la acción uniformadora de la escuela y la proliferación de los medios de comunicación empezó a perder prestigio social, llegando a considerarse vulgar o cateto, “lo que aumenta el desapego de los ciudadanos y ese es el principal hándicap”, cuenta. En extremeño, mucho más allá de los reconocidos Luis Chamizo o Gabriel y Galán, se siguen escribiendo libros. El último, ‘Ceborrincho’, de Miguel y Elisa Herrero, dos hermanos de Ceclavín afincados en Madrid, recoge varios relatos de la naturaleza y el entorno rural en prosa poética. Además de libros, hay cartas de menú traducidas en extremeño, en el Hotel Julio de Trujillo; resúmenes de tesis doctorales cuyos autores han pedido expresamente incluir este dialecto como si del inglés se tratara y hay hasta una película, ‘Territoriu de bandoleros’, grabada el año pasado por los vecinos de Serradilla, uno de los municipios extremeños más implicados en la lucha por conservar este habla. Garrovillas o Piornal están en la misma línea.

Nunca llegó a ser una lengua oficial, pero en casa de Bienvenido Gutiérrez, se ha hablado toda la vida. “Era la lengua del pueblo hasta hace 50 años”, recuerda. Este vecino de Miajadas, presidente de la asociación local Pablo Gonzálvez sobre el habla extremeño, es otro de los defensores de una lengua que despierta más interés fuera que dentro de la región. Tanto que la Oscec cuenta con medio centenar de socios repartidos por toda la geografía regional y nacional, pero también en Canadá. Entre todos buscan las raíces de este viejo dialecto que tiene influencias del portugués, el asturleonés, el árabe y el castellano y cuyos hablantes se extienden más allá de los límites geográficos de la región. “En Extremadura se habla más al norte que al sur, más al oeste que al este, pero también en pueblos de Salamanca por ejemplo. Incluso hay municipios extremeños como Helechosa de los Montes en los que no se habla”, cuenta Carlos del Sol, otro profesor de Latín miembro de Oscec, cuyo colectivo engloba a docentes, estudiantes, investigadores,…

Seguir leyendo:

http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/extremadura/palremus-estremenu_766468.html

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La Fala

En la Sierra de Gata, en su extremo occidental que se une a Portugal, nace el río Eljas, en cuyo Valle alto acoge las localidades y términos de San Martín de Trevejo, Eljas y Valverde del Fresno. A tal afluente del Tajo se une, desde Portugal el río Torto, y en el término de Valverde los arroyos Pesqueiro, Sobreiro, Fumadle, por su margen derecha los tres. Por la izquierda, en este valle, se le une la Rivera de San Martín y ya en el valle de Villamiel – Trevejo, la Rivera trevejana que se une al Eljas en el punto en que existió hasta el siglo XV o XVI la localidad de Salvaleón, hoy ruinas y antes, según algunos historiadores la INTERANNIA romana.
Los nombres vernáculos de estos arroyos, ríos y riberas, como los de las tres villas del valle (As Ellas, Sa Martín de Trevellu y Valverdi du Fresnu) nos delatan la existencia y vigencia actual de su Fala.

ORIGEN.- Esta lengua materna, viva aún es estas villas, es según se ha dejado palpable en los más recientes estudios filológicos e histórico – geográficos sobre ella, una rama del GALAICO- PORTUGUÉS que siguió a la romanización peninsular y aquí quedó fija, principalmente, desde la denominada Reconquista, en tiempos de Fernando II y Alfonso IX, de la zona. La donación del Castillo de Trevejo por el primero, los Fueros de Salvaleón por el segundo, con sus analogías en tierras de León, Zamora, Portugal de hoy (Riba, Coa, etc.), lo quedan claro.
En estudios comparativos se resalta su identidad con el Gallego actual suroriental. Los fenómenos fonéticos, morfológicos, léxicos, que se registran aquí, como en el Bierzo, occidente Asturiano, zona zamorana, son asimilables al gallego y lo diferencian bien del portugués, aunque con ambas lenguas comparta “F” inicial y tantas etimologías latinas. Se aprecian en la Fala rasgos del antiguo leonés, préstamos del araba y bastantes palabras prerromanas, como ocurre con el castellano y otras lenguas románicas, que por el siglo X, XI eran tan similares en Iberia.

EXTENSIÓN.-La Fala vive y se utiliza en las tres citadas villas. Es conveniente recordar que en esta zona geográfica, de tan sólo 251,71 km2 habitaban unas 6000 personas en el siglo XVI y que existían otras poblaciones y caseríos, como Salvaleón, Santa Ana, Torrelamata, La Granja, etc.
Hoy en día la Fala está viva en las tres villas del valle y se habla, incluso en ciertos niveles que llamabas “oficiales” por la mayoría de los habitantes y todos los nativos que viven fuera de aquí.
Aunque básicamente es igual en sus raíces presenta tres variantes locales “o manhegu” en San Martín de Trevejo, “o lagarteiru” en Eljas y ” o valverdeiru” en Valverde del Fresno.
Fala i Cultura, la Asociación que une a todos los amantes de este patrimonio cultural en las tres villas comprometidos no solo para hablar, sino para trabajar en su conservación, darla a conocer, valorarla y apreciarla en cuanto posee de esencias filológicas, históricas, culturales y humanas, ha conseguido que la Unión Europea la reconozca como Lengua minoritaria. Sus esfuerzos también van encaminados a la defensa del patrimonio histórico, natural, cultural, etc.
Adisgata (Asociación para el Desarrollo Integral de Sierra de Gata ) aprobó el proyecto de divulgación de la Fala en el área escolar, editando “Vamus a Falar” y organizando charlas con escolares y adultos con la colaboración de la asociación “Fala i Cultura”.
“O manifestu do día da nossa Fala” firmado por los alcaldes de Valverde, Eljas y San Martín, reclamaba “el respeto y ayuda que la Constitución y el Estatuto de autonomía contienen sobre la defensa del Patrimonio Cultural de los pueblos, animando a todo vecindario a mantener y sostener con orgullo y poder alimentar, desde nuestras raíces, un Patrimonio para disfrute de todos”. Tal manifiesto fue elaborado por Fala i Cultura con ellos.
La Junta de Extremadura ha reconocido a la Fala como “Bien de interés cultural”oficialmente.
En 1999 se celebró en San Martín de Trevejo un Congreso de Expertos en el que se debatió sobre la Fala, posteriormente hubo un Encuentro de estudiosos de varias zonas con lenguas minoritarias (fala, frsión, ladino, aranés…) para conocer problemáticas, actuaciones, prácticas de conservación y defensa, difusión y valoración de las mismas. Estos eventos fueron organizados por Presidencia de la Junta de Extremadura y Fala i Cultura y financiados por la Unión Europea.

Fuente:

http://www.disfrutaplasencia.com/la-fala

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Murciano

La actual Región de Murcia (y las comarcas limítrofes murciano-hablantes), sus costumbres y su lengua son el producto natural de la convivencia durante siglos de razas distintas en un punto concreto de la geografía peninsular, puerta de entrada en la antigüedad de las culturas tradicionales y más desarrolladas de la cuenca del Mediterráneo.

Para comprender bien los orígenes de la forma de hablar que se da en Murcia debemos hacer un breve repaso por la historia del actual territorio.

Desde la provincia romana Carthaginense, a la que siguió la bizantina Oróspeda, y que con los visigodos pasó a ser Aurariola, el S.E. peninsular ya presentaba rasgos peculiares en cuanto al latín que allí se hablaba y se habló durante la época visigótica.

Al desmembrarse el Reino Visigodo debido a las sucesivas invasiones musulmanas, se funda la Cora de Todmir o Reino de Teodomiro.

Este Reino que desde sus comienzos fue el único en gozar de autonomía dentro de Al-Andalus, conservó su habla dialectal latina que constituyó después en los mozárabes murcianos y hasta el siglo XIII la latinia o “Aljamía del Oriente del Andalus”, una lengua romance plagada de arabismos.

Durante cinco siglos se mantuvo más o menos viva dicha lengua, lo que contribuyó a incorporar la tradición lingüística indígena del reino a los nuevos conquistadores.

De aquel romance mozárabe quedan palabras como ababol, abercoque, alcacil, aletría, arciprés, asina, cabolo, caliche, cauz, caparra, compaña, corrental, falluto, juntamento, Migalo, morciguillo, pagamenta, pancha, perifolla, quijero, truje, verrugo, vide o visibilo.

La dominación musulmana en el Reino de Murcia termina con la reconquista por parte de los cristianos de Castilla y Aragón.  Desde 1243, numerosos castellanos fueron a repoblar el Reino de Murcia, dispersándose éstos por varios lugares pronto se fundieron el romance castellano con el mozárabe, formando esta fusión la base lingüística del habla regional.

Con la conquista por parte de los cristianos del Reino, fueron primero los religiosos aragoneses los que vinieron a predicar el Cristianismo a estas tierras.

El texto más antiguo que se conoce en lengua romance en esta Región data de finales de Agosto de 1244 y está escrito en aragonés.

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http://www.lomejordemurcia.com/lmdm_cultura_lengua.htm

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Riojano

Se denomina dialecto riojano al conjunto de variedades dialectales del castellano o español habladas en la región española de La Rioja, presentando éste rasgos del aragonés y del euskera, así como otros similares al resto de lenguas peninsulares.

Se divide en dos subdialectos: El de La Rioja baja y el de la alta, tendiendo el de La Rioja alta a coincidir en algunas características con Castilla y León ( Burgos y Soria), y el de la baja a hacer lo mismo con Aragón y Navarra. Existiendo muchos rasgos comunes, entre estas dos comarcas riojanas.

Que tenga características del euskera y del aragonés se puede explicar, porque variantes de estas dos lenguas eran habladas en La Rioja en la antigüedad, y es posible que sean restos de estos idiomas que desaparecieron, aunque no del todo, a raíz de la total incorporación al Reino de Castilla de esta región, separándose así del Reino de Navarra.

Esta lengua se divide en dos subdialectos, el de La Rioja alta, que ocupa las comarcas de Haro, Anguiano, Ezcaray, Nájera y Santo Domingo de la Calzada y tiende más hacia la lengua de Burgos y Soria, y el de la baja, que ocupa las comarcas de Arnedo, Calahorra y Alfaro, tendiendo esta zona más hacia la lengua de Aragón y Navarra, aunque los dos subdialectos tienen muchas características comunes; y luego está La Rioja media, que ocupa la Tierra de Cameros y la comarca de Logroño, donde hay una confluencia de rasgos riojalteños y riojabajeños.

Cada una de las comarcas anteriores tiene una parte de valle y otra de sierra. Estas zonas montañosas tienen unas pocas diferencias lingüísticas con respecto a la parte del valle del Ebro, debido a la trashumancia en épocas anteriores que hizo que captaran algunas características de otras lenguas como, por ejemplo, del extremeño, o bien se dan porque proceden de la lengua mozárabe.

Esta región fue reconquistada por el reino de Pamplona, produciéndose así una expansión del idioma navarroaragonés por estas tierras y formándose una nueva lengua llamada dialecto riojano precastellano. En esta lengua es en la que están escritas las glosas emilianenses. Para algunos expertos este dialecto es el precursor del castellano, para otros es algo completamente distinto; en La Rioja en esta época también era hablada una variedad del euskera.

En el año 1176 la Rioja fue anexionada al Reino de Castilla debido al Laudo arbitral del Rey Enrique II de Inglaterra, lo que pudo provocar que se fuera castellanizando poco a poco, con lo cual las características de este dialecto serían restos de las lenguas habladas anteriormente en la región, o bien, se produce por una confluencia idiomática en una zona fronteriza entre los reinos de Castilla, Navarra y Aragón. También se conservan algunos rasgos del idioma mozárabe, de otras lenguas de la península que pudieron ser captadas por medio de la trashumancia y otros rasgos a los que se les atribuye un origen solamente de la lengua latina.

Estos rasgos se han conservado gracias al aislamiento geográfico de la zona.

Seguir leyendo:

http://noticias-de-hoy.es/dialecto_riojano

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